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De Vere y Herri Gardens

LAS ENCANTADAS. LOS PAJAROS ( IV )

                         El siguiente capítulo que recordamos de LAS ENCANTADAS, se titula  “La roca redonda”  describe una enorme pajarera poblada de alados seres de pesadilla que más parecen cubiertos de membranas y escamas reptilianas que de leve plumaje. A veces, cuando recogíamos huevos en los acantilados, lo hemos recordado no sin aprensión – ¿Y si los pájaros, de suyo tan dóciles, se volvieran contra nosotros?

                       

                         Melville describe la roca y la infernal algarabía de los pájaros que la habitan. El texto es largo pero hemos querido mantener íntegra la parte correspondiente a la descripción de pingüinos y pelícanos, pues es la que recordamos con mayor regocijo:

“Todo hubiera resultado fascinadoramente tranquilo, de no haber sido por el endemoniado estrépito originado por los pájaros. No sólo susurraban en los aleros sino que también volaban en lo alto en densas bandadas, desplegándose en un dosel alado en constante movimiento. La atalaya es el refugio y el centro de reunión de todas las aves acuáticas que alientan en cientos de leguas a la redonda. Al norte, al este y a el oeste, sólo el eterno océano se extiende e impera; de modo que el  belicoso halcón, cual buque de guerra procedente de las costas de América del Norte, Polinesia o Perú, toca tierra por primera vez en Roca Redonda. Y sin embargo, por más que Roca Redonda sea tierra firme, ningún pájaro de tierra adentro se posó jamás en ella. ¡Imaginad un petirrojo o un canario allí, qué presa en las garras de los filisteos si la modesta curruca fuese asaltada por esas densas bandadas de aves, provistas de largos picos tan crueles como puñales! No conozco un lugar mejor que Roca Redonda para estudiar la historia natural de exóticas aves marinas: Realmente es la pajarera del océano. Aquí se posan pájaros que jamás tocaron un mástil o un árbol; pájaros-ermitaños que siempre vuelan solos; pájaros-nubes que se remontan a zonas de aire jamás traspasadas.

                        Echemos primero una ojeada a la más baja de las cornisas, que es a su vez la más ancha, y que no es sino un pequeño espacio distante de la línea de la marea alta. ¿Qué seres estrafalarios son estos? Erguidos como hombres, apenas simétricos, ciñen la roca cual cariátides esculpidas sosteniendo la vecina hilera de los aleros superiores. Sus cuerpos están grotescamente contrahechos; sus picos, cortos; sus pies al parecer no tienen piernas; en tanto que los miembros de ambos costados, no son ni aleta, ni ala, ni brazo. Y es que, verdaderamente, el pingüino no es ni pez, ni carne, ni ave; como comestible, no se aviene ni con el carnaval ni con la cuaresma, siendo, sin parangón, la más ambigua y la menos hermosa criatura hasta ahora descubierta por el hombre. Pues, aunque chapotea en los tres elementos y tiene derechos rudimentarios en todos ellos, en ninguno se encuentra a sus anchas. En tierra, renquea; cuando nada, boga; si vuela, se cae. Parece como si la naturaleza se hubiese avergonzado de su propio fracaso y quisiera mantenerlo alejado de los confines de la tierra, en el estrecho de Magallanes y en la humillante historia acuática de Roca Redonda.Pero, observen: ¿Qué son aquellos abatidos ejércitos que reposan sobre la cornisa superior vecina?, ¿qué soldadesca de extrañas aves es ésa?, ¿Quiénes son estos grises monjes del mar? Pelícanos. Sus picos alargados y las pesadas bolsas que cuelgan de ellos les prestan un aspecto sumamente lúgubre. De raza meditabunda, permanecen horas congregados sin moverse. Su plumaje sombrío y ceniciento les comunica un aspecto como si hubiesen sido espolvoreados con cenizas. Es realmente un ave que hace penitencia y resulta pintiparado para las playas cubiertas de lava de las Encantadas, en las que el propio Job bien podría haberse sentado y rascado con una teja.”

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11 comentarios

Herri -

Vaillima, contentos nos tienes con lo de ayer.
Es broma, lo pasamos genial. Sobre lo que comentaba Vere ahí va la página:
http://www.tierramerica.net/2005/0226/acentos2.shtml
Ladydark, no creas, no quiero contarte lo que uno debe hacer por lugares tan desiertos de mujeres como éste. Estudiamos intensivamente la sexualidad de los percebes, que se nos ha presentado apasionante.

ladydark -

Vailima, alucinada hállome... La naturaleza es increible. Y debe de ir unos cuantos pasos por delante de nosotros.

Vailima -

http://suigeneris.bitacoras.com/archivos/2006/05/24/tres-parejas-de-ciguenas-homosexuales-crian-a-sus-hijos
Lee la noticia, Lady, que no sé qué hacer para teneros contentos.

ladydark -

Vere ¿iconos gays? No nos dejes a medias, explícate ¡¡¡

Vere -

Eso, hasta hay una pareja que creo que son iconos gais. ;-)
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Jafatron -

Las aves solo tienen sentido en libertad o en la sartén, nunca me han gustado de otra manera, como esa absurda manía de convertirlas en molestos adornos vivientes semejantes a los peces de acuario.
Coincido con Vere, es curiosa esa transformación que Melville hace de esos animalillos que hoy respresentan el Jerry Lewis de las aves, bien vestido y siempre torpe. Y el pelícano... a mí es que me recuerdan a rotuladores de infancia.

Vere -

Es justo lo que pensábamos, que lo más inerme se pueda volver amenazador es muy angustiante y fue por lo visto la misma idea que tuvo Hitchcock. La otra, es la idea tan alejada de la actual que tiene Melville de los pájaros marinos, sobre todo los piguinos, hoy modelo para peluches, se describen como seres ominosos, abortos degenerados, muy cercanos a los que pueblan las oscuras profundidades innombrables de los relatos de Lovecraft.

Vailima -

Cuando era pequeña e iba a cazar con mi padre (yo era el perro naturalmente) me encantaba el sonido de los pájaros en el monte húmedo y sombrío de mi tierra.
Cuando me hice adolescente dejé de amarlos: cuando salía los sábados a la noche mi madre me maltrataba a primera hora de la mañana siguiente poniéndome la jaula de su puñetero canario cantarín casi encima de mi almohada.
Como todo se cura, salvo la estupidez, ahora, ya más mayorcita, he vuelto a apreciar su belleza por montes y desfiladeros plagados de libélulas y mariposas de la mano de Tio Petros.

migratoria -

La isla estará sin duda poblada por infinidad de aves que os harán compañía. Suelo coincidir con las apreciaciones de ladydark; no en esta ocasión. El griterío de un sinfín de aves, lejos de percibirlo como una amenaza, siempre me recuerda a una hermosa sinfonía.

Os sigo de cerca, náufragos. Precioso este capítulo. Magnífico lo de incluir un párrafo en el idioma original y en español.

Como estaré ausente unos días, no podré participar con vosotros en el festín del Bloomsday, cosa que me hacía ilusión. Os recordaré, cerveza en mano. Dejadme unos pocos riñones para la vuelta. :-)

¡Alegre batir de alas!

ladydark -

Ahora recuerdo que hasta Hércules en el quinto de los doce trabajos, tuvo que enfrentarse a ellas. El héroe debía expulsar de la laguna Estinfalia a unas terribles aves devoradoras de hombres y animales. Estas aves eran especiales, pues tenían el pico, las garras y las plumas de bronce. Las ahuyentó con unos címbalos de bronce que le dió Atenea, es decir, a base de ruido.

ladydark -

Que me disculpen los naúfragos, pero hoy mi salud se resiente y las pocas fuerzas que me quedaban, las he desaprovechado dandole vueltas a una Sara liosa en otra isla.
Para mi las imágenes de pájaros, de aves, en general, siempre son inquietantes. Mucho antes de ver la película de Hitchcock, ya sentía una cierta animadversión hacia esa especie, no llega a fobia, pero si "repelús". Estas palabras de Melville, me confirman en que tienen algo de inexplicable, tal vez por eso me inquieten.
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