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De Vere y Herri Gardens

SE UNA NOTTE D’INVERNO UN VIAGGIATORE (I)

SE UNA NOTTE D’INVERNO UN VIAGGIATORE (I)

   El avión me había depositado unas horas antes en Capodichino, el pequeño aeropuerto de Nápoles, ya era tarde, casi noche cerrada cuando dejé la habitación del hotel y salí a la calle; me recibió una racha de llovizna helada y el viento impedía usar el paraguas, caminé un rato por la desierta ribera de Chiaia. Al fondo, la mole del Castell dell’Ovo tenía un aspecto amenazador.

   Había esperado este viaje desde hacía tiempo, pero justo el día de antes de marchar me había hecho daño en la rodilla y ahora me dolía a cada paso y notaba el frío en los huesos. Pensaba subir por la ladera llegar hasta la supuesta tumba de Virgilio, pero tuve que volver pronto al calor de la habitación vacía del hotel renqueando y maldiciendo las cuestas de Nápoles.

   Sobre la cama, recordé el personaje que habla en primera persona en el primer relato de “Si una noche de invierno...”, ¿Recordáis?, llega a una estación de provincias arrastrando una maleta, mira a través de los cristales empañados de la cantina –esa mirada desenfocada, turbia, que nubla los contornos: “todo es neblinoso, incluso por dentro, como visto por ojos de miope, o bien por ojos irritados por granitos de carbón. Son las páginas del libro las que están empañadas como los cristales de un viejo tren, sobre las frases se posa una nube de humo”

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5 comentarios

anarkasis -

pa leelo lo pateamos,
si algien tiene una visa sin usar largo tiempo que tome la palabra,
esta está dispuesta a firmarle unas letras, si hace falta se las canto,
ahi,ahi,ahiahi,

Vere -

Charles, es cierto que es una ciudad con muchos contrastes, que en muchas facetas resulta muy próxima. Muchas gracias a los tres, veremos como continua, todavía no lo tenemos claro -es una obra abierta . :)
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ladydark -

Otra vez la Santa Serendipia atacando. Llevo un mes con "El barón rampante" encima de la mesa al lado del ordenador intentado dar forma a algo que merezca la pena leer y me ecuentro con el viajero... Estoy deseando la continuación, con estas referencias tiene que ser un juego seguro :).

Vailima -

Lo nuestro es madrugar, Charles. Yo no he estado nunca en Nápoles pero pareciera que acabara de abandonar ese hotel.
Charles, tu puesta en escena magnífica...

Charles de Batz -

Sin palabras amigos, un gran texto.

Por cierto, que no sólo las cuestas: la suciedad, el ruido, los desconchones y ruinas que todavía nos recuerdan la 2 guerra mundial, el caos, ese desorden que lo hace parecer habitado por una numerosa tribu de nómadas...; y sin embargo, encierra en sí innumerables tesoros y una belleza difícil de reflejar en unas pocas imágenes.

Salud
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