BABELIA 29 de abril: VERTIGO

Ha sido curioso, porque suponemos que no estaba calculado, que dos artículos trataran la misma película: VERTIGO de Hitchcock (por cierto, nunca he llegado a saber que clase de cock es la de hitch). En el primero, Calvo Serraller reseña un libro de VICTOR STOICHITA, “Simulacros: El efecto Pigmalión, de Ovidio a Hitchcock”, que apetece leer y en el que, por lo visto, sigue el mito de Pigmalión en la historia del arte occidental con el hilo argumental de que hay un paso de lo háptico a lo óptico (Representación) en una conversión de lo real en algo virtual, pasando por la “vitrificación” del arte del realismo óptico de la pintura holandesa de la segunda mitad del diecisiete y que culminaría con la película de la que hablábamos, película sobre la que estamos de acuerdo estos dos isleños en muchos aspectos: la consideramos la obra maestra de Hitchcock, vimos a una Kim Novak como nunca antes ni después veríamos, el cuadro-retrato de la difunta esposa es espantoso….
En otro artículo, Octavi Martí, reseña la ópera “La ciudad muerta” de Wolfgang Korngold, basada en una novela, “Bruges-la-morte”(1892), de un autor para nosotros desconocido, Georges Rodenbach, en la que el protagonista (Hugues) es un viudo inconsolable que ha convertido su casa en un santuario en honor de la difunta esposa Marie. Un día paseando, descubre a una mujer (Marieta) idéntica físicamente, pero su opuesto moral; si una era un modelo de virtudes, esta es todo lascivia y sensualidad (nos apuntamos). Sobre este hilo argumental, tan recurrido en el arte, está basada “Vértigo”.
Hay otra serie de consideraciones, todas interesantes, como que Boileau y Narcejac (nos encantan los autores que escriben a cuatro manos) se basaron en esta obra para su novela “D’entre les morts” y que Korngold, compositor alemán considerado en su día como niño prodigio, fue víctima de una doble discriminación, la primera por no subirse al carro de las vanguardias y la segunda por ser considerado por los nazis como creador de un arte degenerado; así pues, prohibido en su tierra y rechazado por las corrientes influyentes de la “música clásica” del momento, instalado en EE.UU., acabó haciendo lo que alguien ha llamado la futura música culta del siglo XX, la música de cine, en la que recibió dos Oscars.
Dos pequeñas apostillas: en la ficha técnica de la película “Vértigo”, entre otros guionistas, figuran Boileau y Narcejac; y como segunda, rendir homenaje al traductor del título de esta película al castellano; lo imaginamos sudoroso intentando descifrar el misterio del término médico usado en inglés para describir el vértigo, y ante la gran prueba a la que le enfrentan, opta por tener su momento de gloria.
Confluyen así un muerto (o invisible) para la música de la época, un tema que se reinterpreta y otro tema (Pigmalión) que se actualiza. Menos es nada.
18 comentarios
Vere -
Inmóvil en la luz, pero danzante,
tu movimiento a la quietud que cría
en la cima del vértigo se alía
deteniendo, no al vuelo, sí al instante.
Luz que no se derrama, ya diamante,
fija en la rotación del mediodía,
sol que no se consume ni se enfría
de cenizas y llama equidistante.
Tu salto es un segundo congelado
que ni apresura el tiempo ni lo mata:
preso en su movimiento ensimismado
Vere -
Charles de Batz -
Para el que sufre de Vértigo, de todos los habidos, a manos llenas, no resulta de másde terminar el día despidiendose de sus amigos bucaneros y mosqueteros al ritmo del bueno de Raúl Contreras:
Al caer de la luz, mínima y quieta,
Repaso mi dolor. Y alzo mi vida
Lo mismo que una página leída
Cuya frase final no se concreta.
El ritmo en fuga, la canción inquieta>
voces de ayer y hoy niebla desvaída
rezuman en los bordes de mi herida
como el agua se filtra por la grieta.
¡Alas de la ilusión llenas de herrumbre!
Un día azul casi toqué la cumbre...
Y, enferma de horizontes y espejismo,
Resbala en mis silencios la congoja
Del día alucinado que se arroja
Por vértigo de altura, en el abismo.
Vere -
ladydark -
"En la antigua Grecia existió hace mucho tiempo un poeta llamado Pigmalión que se dedicaba a construir estatuas tan perfectas que sólo les faltaba hablar.
Una vez terminadas, él les enseñaba muchas de las cosas que sabía: literatura en general, poesía en particular, un poco de política, otro poco de música y, en fin, algo de hacer bromas y chistes y salir adelante en cualquier conversación.
Cuando el poeta juzgaba que ya estaban preparadas, las contemplaba satisfecho durante unos minutos y como quien no quiere la cosa, sin ordenárselo ni nada, las hacía hablar.
Desde ese instante las estatuas se vestían y se iban a la calle y en la calle o en la casa hablaban sin parar de cuanto hay.
El poeta se complacía en su obra y las dejaba hacer, y cuando venían visitas se callaba discretamente (lo cual le servía de alivio) mientras su estatua entretenía a todos, a veces a costa del poeta mismo, con las anécdotas más graciosas.
Lo bueno era que llegaba un momento en que las estatuas, como suele suceder, se creían mejores que su creador, y comenzaban a maldecir de él.
Discurrían que si ya sabían hablar, ahora sólo les faltaba volar, y empezaban a hacer ensayos con toda clase de alas, inclusive las de cera, desprestigiadas hacía poco en una aventura infortunada.
En ocasiones realizaban un verdadero esfuerzo, se ponían rojas, y lograban elevarse dos o tres centímetros, altura que, por supuesto, las mareaba, pues no estaban hechas para ella.
Algunas, arrepentidas, desistían de esto y volvían a conformarse con poder hablar y marear a los demás.
Otras, tercas, persistían en su afán, y los griegos que pasaban por allí las imaginaban locas al verlas dar continuamente aquellos saltitos que ellas consideraban vuelo.
Otras más concluían que el poeta era el causante de todos sus males, saltaran o simplemente hablaran, y trataban de sacarle los ojos.
A veces el poeta se cansaba, les daba una patada en el culo, y ellas caían en forma de pequeños trozos de mármol.
FIN"
Ching Shih -
Aborreció la carne como hubo odiado el mármol,
y en sí mismo el principio que muta las sustancias
y a ella, que no era ella, porque no era perfecta
(ella no tuvo nombre, no se nombra lo Uno)
Y deliró el milagro de otra metamorfosis
-tal era su suplicio, pero él estaba ciego-,
y otra vez Pigmalión la deseó sin vida
porque solo los muertos pueden ser inmortales,
otra vez solitario demiurgo insatisfecho
otra vez Pigmalión
Javier Velaza
Por cierto, gran relato sobre el deseo el que habéis dejado en la casa de al lado.
Seguid manteniendo la hoguera encendida, pues esta pirata fondeará en esta isla los días de calma al atardecer.
Herri -
Herri -
Sin duda todas las referencias que habeis nombrado son ineludibles.
Comenzando por la infancia nos encontramos con Pinocho (aquí desvestido el mito de sexo); "El capitán Veneno" de Alarcón; "Anuncio" (Confesionario personal)de JuanJosé Arreola.....
Dentro de la poesía ha sido un tema recurrente durante toda la historia.
Desemboco con un poema de José Hierro que va un poco más allá del mito, dejando a la amada libre:
"Soplé en tus ojos. Luego dije: "Toca
la luz, mira la vida, cara a cara".
Alma mía, obra mía, con mi vara
hice manar el agua de tu roca.
Sé libre, alma flubial. Ve: desemboca
en el mar basto, canta y sueña. Para
en un remanso, una mañana clara,
donde el amor venga a besar tu boca.
Pero tu te has negado a tu destino.
Cantando huías -eras libre-, el vino
se derramaba de los odres llenos.
Y tu bebiste hasta saciarte. Ahora
no precisas de mí, mi creadora.
Eso era todo. Nada más ni menos."
Y esto nos lleva a nuestro Himno: "Libre te quiero"
Salud amigos.
ladydark -
Vere -
No me personalice Ladydark, el señor Otrow y yo nos referíamos al discurso, no a nadies ni a ninguno. jeje
Charles de Batz -
Ya lo dijo Don Francisco: "el sueño de la razón produce monstruos", quizá debamos recordarlo más de lo que lo citamos...
ladydark -
Vere -
ladydark -
De cosecha propia sólo me he acordado de un par de mis autores favoritos, el ínclito Auster, que tan a menudo nos deleita con la apariencia y la representación. Recuerdo por ejemplo "La trilogía de Nueva York", en el primer cuento La ciudad de cristal, la asunción de identidades, el límite entre realidad e imaginario, todo eso me lleva a lo que comentais de "Vértigo", y en cierto modo a los muertos-vivos. También he rescatado de las profundidades de mis lecturas un pequeño cuento de Garcia Marquez, "El ahogado más hermoso del mundo", donde el muerto cobra una vida propia, con relaciones, experiencias, sentimientos, creada por los que le recogen, pervive de alguna forma a través del imaginario de los personajes vivos. Y según escribo veo que esto se dilata, le he dado pie a al memoria y ahora ya es un no parar... Pedro Páramo de Rulfo, Unamuno y su "Niebla"...(Perdonar si hilando me he transportado mar adentro y he dejado la bahia acogedora)
Vere -
Vailima -
ladydark -
Charles de Batz -
Curiosa casualidad, -como nos gusta esta palabra a piratas, mosqueteros y fauna afín,...-, el día pasado no pude comentar el poema "if" con que nos regaló Ladydark, y cuyo autor escribió un cuento en el que se inspiró una de mis películas favoritas... Esta de Vértigo, es otra de ellas...
Las aguas que rodean a esta isla son tan cálidas, que uno cree haber estado navegándolas toda su vida...