De Vere y Herri Gardens |
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V. y H. leían hace un tiempo la necrológica del crítico literario Rafael Conte y comentaron los buenos ratos que habían pasado con su lectura y con el gusto que esperaban su crítica de los sábados. En el mismo artículo había un enlace a una crítica de Conte sobre Pierre Michon, a estas alturas ya han olvidado si fue él el que les hizo leer el primer libro de Michon, pero sólo por eso, ya le están agradecidos para siempre. les apetece seguir con Michon y encuentran un texto suyo, breve pero deslumbrante "trois noms de bêttes pour W. B.." y se aplican a traducirlo mal que bien. Ahora lo colocan aquí porque cada vez se ven más como los Bouvard y Pecuchet de la red, y que ejercer de amanuenses es lo suyo. Encontré una mariposa, hace mucho tiempo. Hace mucho tiempo que la perdí de vista, aparece poco, creo que es una de estas especies que se extinguen lentamente. No recuerdo haberla encontrado nunca escrita en la literatura. La había olvidado. Volvió de nuevo en Walter Benjamin. Volvió de nuevo brutalmente en la página 25 de “Una infancia berlinesa”, las migajas de los recuerdos de un pequeño Walter Benjamín ya viejo. Caza las mariposas, durante las vacaciones, en Postdam, sobre el Brauhausberg que es un bosque, una colina. Sobre esta colina, escribe que es un monte embebido de azul que se levantaba en verano para recibirlos, a sus padres y a él. Dice que el Postdam de su infancia es un aire azul sobre el que las mariposas, tan diferentes según su especie, los morios y los vulcanos, las vanesas, aparecen como una lengua extranjera escrita sobre las paredes azules del Jerusalén que se ve en los sueños. Es una gran mariposa. Vive en los bosques. Es una rareza. No se le ve nunca, y de pronto solamente la ves a ella. La primera vez, desemboca en un claro, levantas los ojos y allí arriba pasa con un vuelo rápido y potente, más de gran pájaro que de mariposa, determinada, con amplia batida. Tiene un objetivo, algo nada frecuente en las mariposas. Va con determinación hacia esa meta, allá va. Rápidamente desapareció. Crees que nunca se la volverá a ver. Siendo un pequeño muchacho en el bosque, a mediados de los años cincuenta. Un día se la vuelve a ver. Es también en un claro, pero esta vez con la cabeza bajada. Está posada, se habría podido pasar por encima. No está sobre flores, está en el suelo, en el monte bajo, abierta y quieta. Sabes que es ella, la reconoces, no por sus colores que apenas se percibieron cuando estaba en lo alto, sino por su paso categórico y decidido, por su resolución, su confianza. Está posada sobre el musgo. No se posa como una mariposa - todas lo hacen como ladronas, culpables que quieren pasar inadvertidas. No, ésta se posa a la vista, como una autoridad, como una reina, y permanece allí desplegada sin moverse, interminablemente. Se le podría pasar por encima, no le importa, es una reina. Se ve bien su abrigo de terciopelo marrón con un borde crema, lágrimas azules. Es hermosa, pero no es eso. El pequeño no la admira, no la contempla, no tiene siquiera el deseo de poseerla o de reducirla a migajas. El pequeño reflexiona a toda velocidad. Busca el nombre de esta mariposa. Nunca se lo ha aprendido. Lo sabe, debe saberlo, sabe que lo sabe desde que nació. El claro, el ruido de los árboles, el lugar el Bois-du-Breuil dónde tiene lugar la acción, todo le pide este nombre. Todo dice: Es un aliado. Deposita su reino a tus pies. Di su nombre. El pequeño no sabe. Más tarde, en una librería, se atreve a comprar un pequeño libro sobre las mariposas, en la calle lo hojea temblando. Está allí con su abrigo marrón, en la página 42 ó 75. El muchacho reconoce bien el abrigo, y el nombre también lo reconoce hasta cierto punto. Adán lo nombró. Un naturalista en 1762 lo nombró, o escribió por primera vez el nombre que Adán le había dado. Es el morio. Ésto es: morio. El niño dice: el morio. Se lo dice a los coches que pasan por la calle donde tiembla delante de la página abierta. Dice este nombre de nuevo a cada parada del autobús, y cuando el autobús circula también lo dice. En casa no se lo dice a su abuela que cocina la sopa. Lo dirá mañana a la mariposa en el Bois-du-Breuil. No vuelve a ver nunca más la mariposa. Ocurre que los muchachos sean imprudentes, se van de la lengua, dicen el nombre a cualquiera, a su abuela, al profesor, a un amigo. Éste lo repite a otro, que lo repite a su vez. Cada uno lo transmite, para hacerse valer, para discutir o demostrar, para charlar. Rehacen la cadena de Babel: pasando de uno a otro, a la abuela que habla patois y sorda, al maestro de escuela distraído que lo entiende mal, a los amigos fabuladores, el nombre se desvirtúa, se deforma, se convierte en irreconocible, aunque al fin y al cabo el pequeño Walter Benjamin, que vive lejos, lo reconoce bajo la forma: Trauer Mantel. Qué más da: el morio y el Trauer Mantel, son el mismo nombre. Es en otro claro, extenso éste, un prado aislado en el bosque, donde vi otro animal incuestionable, mucho antes del tiempo del morio, cuando mi madre me llevaba aún de la mano. Llevábamos manoplas, era el pleno frío invierno, la nieve cubría el prado. Paseábamos por el bosque. Un animal afilado y rojizo pasó al galope por este prado blanco, un meteoro. Mi madre dijo: “Un zorro”. Lo dijo para sí mismo, como de muy lejos, pero gritando. A través de nuestras manoplas, su mano temblaba de excitación. La mía también. ¿Qué tiene pues, el zorro, para que al pronunciar su nombre nos trastorne así? El prado, el bosque, el invierno, la nieve, - el niño siente que siempre han estado allí con su nombre, es Dios quien los nombró. Eso pasó antes de nosotros, antes de nuestro tiempo, nosotros no tenemos nada que decidir sobre ello. El zorro, si. Decidimos. Cuando pasa, hay que decir su nombre. No se sabe dónde está el claro donde Dios puso a Adán para hacer desfilar ante él todos los animales creados. Pero se sabe con certeza que es en el capítulo dos del Génesis, en los versículos 19 y 20, cuando Adán se pone a hablar. Es este día en el que el hombre se sirve de su lengua por primera vez. Hasta entonces Dios solo nombró, y creó nombrándolos, el día y la noche, las montañas, las aguas y las grandes estrellas. Luego cambia de técnica, se calla. Al hombre, no lo crea nombrándolo, lo hace enmudecido con tierra, luego, en la oscura marcha, siempre silencioso, crea también con tierra a todos los animales. Todo eso está sin nombre. He aquí los versículos: “Entonces Yahvé Elohim forma del suelo todos los animales de los campos y todo pájaro de los cielos, les trajo hacia el hombre para ver cómo los llamaba y para que todo animal vivo tenga por nombre aquel por el que el hombre lo llamaría. El hombre gritó pues el nombre de todos los ganados, los pájaros de los cielos, todos los animales de los campos. ” Todo eso tiene un nombre. Se nombra toda esta arcilla corruptible como se nombraron los grandes incorruptibles, la noche, luminarias. El Middrach Rabba informa, por boca de Rabbi Acha, que los ángeles, éstas especies de iluminados, tuvieron celos y dijeron: ¿“Este hombre, qué autorización tiene? ¡- Su sabiduría es mayor que las nuestras! - El Santo bendito hizo entonces desfilar el ganado, los animales salvajes y a los pájaros ante los ángeles preguntándoles siempre: ¿Éste, cuál es su nombre? No supieron. A continuación los hizo desfilar delante del hombre preguntándole siempre: ¿Éste, cual es su nombre? Y Adán respondió: Éste toro, aquél asno, éste caballo, aquél camello”. Éste zorro, aquél morio. Dios no dice nada. Está tácitamente de acuerdo. Moscú, 1 de febrero de 1928. Es por la tarde, la nieve, la noche. Abandona la ciudad. Ha sido completamente engañado. Todo se va a pique, las mujeres, el marxismo-leninismo, el mesías averiado, Goethe y Baudelaire que son unos charlatanes. El pensamiento es un señuelo, es una inextricable palabrería que cae del cielo como cae una piedra. Todo a pique: Marx y los ángeles, el tigre y la carpa, los muros de Jericó y los del Palacio de Invierno, no se les puede sostener juntos, están en pedazos dispersos sobre la nieve. Se es un charlatán, la dialéctica es un truco de almanaque para engordarlo, reactivar la cadena de Babel, se debe callar. Asja, a la que ama y no ha tocado durante dos meses, que le hizo perder el tiempo y servirle como un perro, Asja se dignó venir para la despedida, está aliviada de quitarse esa carga. Llamó un trineo por teléfono, Benjamin sube en el trineo. El trineo desliza. Asja permanece allí sobre la acera y hace señales. “Respondí, desde el trineo, con gestos. Al principio, pareció ir dándose la vuelta, ya no la he vuelto a ver. Con la gran maleta sobre mis rodillas, fui llorando, por las calles crepusculares, a la estación”. Así se acaba el Diario de Moscú. Se puede imaginar que ha llegado a la estación con tiempo. Sin embargo el tren ya está allí, está vacío. Monta en él. La pesada maleta con sus libros, su dialéctica de plomo, se alza junto él, algo es algo. Está sobre el banco de madera, congelado, muy ocupado del pequeño brasero de sus lágrimas. Se ha quitado las gafas para llorar. Está doblado, la cabeza y los hombros hundidos, nada podrá enderezarlo. Es esclavo en Egipto. Este banco de madera vacío ante él, es su desdicha. Estos halos amarillos de las farolas sobre el muelle vacío, es su desdicha. Estas pequeñas formas oscuras que se agitan a sacudidas sobre el muelle vacío, que saltan y se agitan en la nieve, que ve mal, no pueden ser sino su desdicha también. Vuelve a ponerse sus gafas. Observa con determinación las figuras que andan en el boquete amarillo de la farola. Ya no llora. Dice: cornejas. Cornejas manteladas. Krähe, Nebel Krähe. En checo, es kavka. Está en el claro del primer lenguaje. Se endereza. Es un hijo de Adán. Puede volver a empezar, va a empezar de nuevo, - la filosofía alemana, Goethe, el Mesías. Pierre Michon “Más aún, todos somos viajeros con una burra, y lo mejor que nos encontramos en nuestros viajes es un amigo honrado. Afortunado el viajero que se encuentra muchos. Si viajamos es, en efecto para encontrarlos. Son el fin de la vida y su recompensa, hacen que sigamos siendo dignos de nosotros mismos y, cuando estamos solos estamos más próximos a los ausentes” Of what shall a man be proud, if he is not proud of his friends? “¿De qué puede un hombre estar orgulloso si no de sus amigos? De la dedicatoria de “Viajes con una burra” R. L. Stevenson V. y H. preparaban su próximo viaje por el sur de Francia que iba a empezar por les Cévennes. Habían pensado en la Provenza, pero al consultar mapas vieron que estaban muy cercanos y la decisión fue rápida y unánime porque la posibilidad de seguir las huellas del viaje que Stevenson narra en “Travels with a donkey in the Cévennes” o “Viajes con una burra” como se tradujo en España, fue imposible de resistir. Ojear una publicación del parque natural creado en la zona, “Des serres en valats”, les produjo la primera satisfacción aun antes de haber iniciado el viaje. A V. valat tuvo la virtud de hacerle recuperar una palabra que creía una voz dialectal e inculta "balate" que se usa en el sentido de desnivel del terreno, sobre todo laderas de acequias y bancales, por ejemplo: "niño que te va’caer pol el balate", era una palabra de buen castellano. A H., al ver su alborozo, le recordó la misma ingenua alegría que tuvo hace tiempo cuando descubrió que algunas palabras que usaban en sus juegos de niños y que tenía por gritos sin sentido, eran en realidad palabras o fragmentos de ellas en euskera. Corominas le da el significado de "camino empedrado", origen árabe que a su vez lo tomaría del griego, pasando por el latín “palatium” palacio y que Corominas relaciona con el impacto que causarían en los beduinos del desierto las ruinas romanas de Siria . Resulta hermoso pensar que esas construcciones de piedra, de una belleza sencilla y artesana -siempre les había impresionado la técnica de "piedra seca" que con los medios más económicos es capaz de aguantar años y tormentas- fueran nombradas así en recuerdo de lejanas y fabulosas construcciones, viniendo a ser una suerte de palacios campesinos. Venta Nueva, donde todo empezó, es ahora también una cortijada desvencijada casi englobada por una moderna área de servicio, pero para V es el lugar donde por las noches aullaban los lobos al otro lado de la seguridad de las ventanas enrejadas, el lugar encantado donde correr aventuras por los tejados y las buhardillas, donde podías acompañar a los pastores y buscar galápagos por sus arroyos herrumbrosos; recuerdos vagos y a retazos de los primeros años cuando todavía estaba en pie el edificio de la antigua posada, con sus bancos de piedra pegados a las paredes y el hogar central, de los patios y las cuadras y rodeada de la dehesa de encinas. Fue durante la búsqueda de Venta Quemada cuando cayó en la cuenta en lo que significaba el nombre Venta Nueva, la que se construyó en la carretera recién hecha a pocos kilómetros de la antigua, en tiempos del rey ilustrado. Aun tiene una placa en la fachada recordando el tiempo de su fundación. De ellos distingo dos especies: los vampiros de Hungría y de Polonia, que son cuerpos muertos que salen por la noche de las tumbas y van a chupar la sangre de los hombres; y los vampiros de España, que son espíritus que animan el primer cuerpo que encuentran, le dan toda clase de formas, y… El Manuscrito encontrado en Zaragoza Pag 171 Deviens mon Vampire, ami, et chaque nuit, sans trouble et sans hâte, gonfle toi de la chaude boisson de mon cœur. Victor Segalen Donde se comen a los viajeros..mmm, excelente; entraron despues, de nuevo en el Manuscrito encontrado en Zaragoza, con la sensación de estar en territorio conocido pero nuevo a la vez. El viaje iniciático del joven capitán de la Guardia Valona Alfonso Van Worden, que sale por vez primera de su casa en Las Ardenas sin más armas que las leyes del honor, va a internarse en el territorio mítico de Sierra Morena, desde la época de Cervantes lugar donde se suspenden el orden y la razón, que comienza en el valle de los dos ahorcados y se desarrolla en torno a una venta -transcurre entre los placeres del lecho con sus dos primas y el despertar entre los cadáveres-Todo les parece profundamente imbricado en sus vidas -vivir junto al territorio del deseo, en sus márgenes, y les lleva de sorpresa en sorpresa. La pregunta de H las desencadenó, V intentó relacionar la historia de “bandoleros, fantasmas y cabalistas” con los recuerdos de su niñez y se centró en el lugar sobre el que gira la historia, Venta Quemada: “Más me acercaba a la venta y más profundo parecía el silencio. Al fin llegué y vi un cepillo dispuesto para recibir limosnas acompañado de una inscripción concebida en estos términos: "Señores viajeros, tened caridad de orar por el alma de González de Murcia, ex posadero de Venta Quemada. Sobre todo, seguid vuestro camino, y por ningún motivo os detengáis a pasar la noche aquí". Leyeron aquí y allá y vieron que el lugar se había relacionado con una antigua Venta de los Palacios que se encontraba en el viejo camino real y que, al hacer la nueva carretera en tiempos de Carlos III, quedó abandonada. La indicación que tenían era que se encontraba en la margen derecha del río de La Campana; así que una mañana de finales de abril, fresca y florida de jaras y peonías, decidieron seguir el margen del río bordeado de alisos hasta localizarla, y ya cayendo la tarde dieron con un caserón semiderruido, construido en oscura pizarra que parecía cumplir los requisitos; aunque estaba destrozado, envilecido por el uso de majada y cubierto por en algunos lugares por chapas, aun conservaba trazas de haber sido un edificio imponente, sobre todo si te lo imaginabas en medio de aquellas soledades. “Llegaron en estas pláticas al pie de una alta montaña, que casi como peñón tajado estaba sola entre otras muchas que la rodeaban.” Don Quijote cap. XXV Un écho redit encoré A ton rivage enchanté L’antique refrain du Maure Gloire, amour et liberté Gérard de Nerval Hace poco que H. en casa de un amigo, contó un viejo recuerdo de una noche en Sierra Morena, cuando mientras charlaban en la habitación alumbrada por la sola luz del fuego, entraron unos vaqueros que hicieron ademán de encañonarlos, decía también que esa noche hablaron de “La biblia en España” de George Borrow. V. entonces se sintió más náufrago que nunca, porque había perdido casi completamente ese recuerdo, que ahora encontraba –la charla frente al fuego, los ruidos del monte fuera- la imagen de la felicidad. Hablaron pues de esa noche y de Don Jorgito que describía una España pintoresca y con brochazos muy negros, que todavía hacía 1840, cuenta que los bandoleros infestaban el paso entre La Mancha y Andalucía y que, muy cerca de la vieja casa al pié del cerro Navamorquí, donde V y H habían pasado aquella noche, en el Desfiladero del Rumblar, pudo ver los restos de un asalto de los bandoleros: “Nos indicó el árbol donde había muerto el cabo, a pesar de lo mucho que había llovido, el suelo estaba todo alrededor saturado de sangre; un perro roía un pedazo del cráneo de aquel desventurado” Este episodio les trajo inevitablemente a la cabeza otro viajero que unos años antes, había ambientado su novela en estos andurriales “habitée (...) par des contrebandiers, des bandits et quelques Bohemiens qui passaient pour manger les voyageurs qu’ils avaient assassinés” Sean Scully Short Ode to the Cuckoo No one now imagines you answer idle questions -How long shall I live? How long remain single? Will butter be cheaper? –nor does your shut make husbands uneasy. Compared with arias by the great performers such as the merle, you two-note act is kid-stuff: our most hardener crooks are sincerely shocked by your nesting habits. Science, Aesthetics, Ethics, may huff and puff but they cannot extinguish your magic: you marvel the commuter as you wondered the savage. Hence, in my diary, where I normally enter nothing but social engagements and , lately, the dead of friends, I scribble year after year when I first hear you, of a holy moment. W.H. Auden Ya nadie te imagina respondiendo preguntas tontas -¿Cuánto viviré? ¿Cuánto seguiré soltero? ¿Bajará la mantequilla?- y tu grito ha dejado de inquietar a los maridos. Comparado con las arias de los grandes intérpretes como el mirlo, tu canto de dos notas es una niñería: y a nuestros peores maleantes les sigue ofendiendo tus hábitos de cría. Ciencia, Estética, Ética, se pueden ofender, pero no extinguirán tu magia: tú maravillas al empleado como sorprendiste al salvaje. Por eso que, en mi diario donde normalmente no anoto mas que eventos sociales y, últimamente la muerte de amigos, apunto cada año cuando te oigo por primera vez, como un momento sagrado. En estos días de abril hemos escuchado de nuevo el canto del cuco en el campo ahora lleno de espino, jara y cantueso en flor y hemos recordado el poema de Auden donde juega con los significados de la palabra en ingles: tonto, ingenuo; y termina con la emoción que en el poeta anciano y devastado produce escuchar otro año su canto sencillo y asombroso. Querríamos encontrar en este poema una referencia para expresar lo que han significado para nosotros estos tres años que hoy se cumplen del blog: lo empezamos como náufragos, continuamos como jardineros y ahora casi parece una discoteca. En todo caso no podíamos imaginar el recorrido que iba a seguir y sobre todo que, a pesar de los vientos de los que hablaba una amiga en el primer aniversario, hemos conservado vuestra amistad. Son tres años haciendo lo que sabemos, dar nuestras dos notas repetitivas y monocordes, pero sin ellas y sin vosotros, os aseguramos que nuestras vidas serían más pobres y los abriles más crueles. Un abrazo y, de nuevo, a vuestra salud. Fue durante una tediosa y siniestra reunión sobre gestión sanitaria cuando empezó a rondarle la cabeza lo que nombró muy ufano "efecto Fétido" en relación con una entrevista que había visto el día anterior realizada a Elena Ochoa, la exdivulgadora sexual y actual editora de los carísimos libros de autor de Ivory Press, pero con la vaga sensación de que tomaba forma algo que ya le había servido para reconocer a un tipo de personas, o una actitud al menos: Elena, con su su traje seudomarinerito blanco con raya azul, de amplias solapas y aspecto informe que parecía decir "qué sofisticada soy", aparte de un casi subliminal mensaje lolitesco, le recordaba de forma invencible al farsante personaje de "La familia Addams"; con una sonrisa, siguió pensando que quizás usaba la película de Barry Sonnenfeld como un remedo pedestre, una versión kitsch de lo que contaba Foster Wallace que le ocurría con respecto a algunas películas de David Lynch, que le servían para reconocer el seco aletazo del mal, la frialdad de su aliento en la nuca, tal vez en relación con Blue Velvet cuyas siniestras imágenes evocó mientras sonaban huecas y distantes las voces y pasaban fantasmagóricas las imagenes de powerpoint. Al llegar a su casa sacó de la estantería "Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer", el libro de relatos de Foster Wallace hasta encontrar su definición de"lo lynchiano" como "aquello que se refiere a ese particular tipo de ironía donde lo muy macabro y lo muy cotidiano se combinan de tal modo que acaban revelando que lo primero está siempre inevitablemente contenido dentro de lo segundo"; y mientras lo hojea confortablemente instalado en su sillón, escucha la música de Badalamenti pensando que algo bueno tienen las reuniones. A Hugo Hablábamos al hilo de la exposición de Bacon sobre la interpretación de los clásicos en el arte moderno, de ahí surgió la idea de un viernes musical dedicado a los Standard del jazz; es lo que pasa a ciertas edades, uno habla y habla y se repite (no tenemos a nuestro lado a ese hijo que nos dice: “eso ya lo has contado mil veces”); y sí, ya habíamos hablado aquí de este tema, incluida alguna referencia indirecta al propio Bacon, así que evitaremos repetirnos hablando ahora sobre los nuevos Standard. Gran parte de los Standard clásicos del jazz provenían de canciones de éxito de la época, pero a partir de la aparición del rock-pop, la música se diversifica cada vez más y esa tendencia de adaptar temas concretos de esas músicas al jazz, que no sus formas, va desapareciendo. Siempre hubo excepciones, Gil Evans tenía en proyecto con Jimi Hendrix la grabación de su música acompañado de una big band de jazz antes de que este último muriera, el proyecto se materializó en 1974, ya con Hendrix fallecido; los discos de homenajes también han sido un lugar en el que entraban este tipo de versiones jazzízticas, pero poco más allá fue la cosa. Desde hace ya unos años un mayor número de músicos de jazz no les hacen feos a la música popular; en 1996 Herbie Hancock tomó la iniciativa con “The New Standard”, donde pasa de Sade a Steely Dan, pasando por Prince, los Eagles, Peter Gabriel, Stevie Wonder, The Beatles y por supuesto Nirvana. Hanckock en 2007 grabó un precioso disco con temas exclusivamente de Joni Mitchell, “River: The Joni Letters”. Brad Mehldau ha hecho de temas de Radiohead y de Nick Cave verdaderos standards que ya son tocados por otros músicos. Björk, quizás sea la compositora pop más revisitada, Jason Moran, Grez Osby, Dave Douglas y un largo etc. de músicos la reintrempretan. The Bad Plus, son el trio que más partido ha sacado a este filón, Aphex Twin, Nirvana, Blondie, David Bowie, Beach Boys, Queen, Black Sabbath, Burt Bacharach, Wilco, Pink Floyd, Bee Gees e incluso Ligeti, entre otros, han pasado por sus manos. Cada uno a su manera parece que están volviendo a abrir esa vía casi olvidada. A veces, también los náufragos vamos de exposiciones con la idea de quitarnos en lo posible el pelo de la dehesa y dejarnos sorprender por las maravillas culturales que ofrece la capital, en esta ocasión nos encontramos a Bacon y a Max Ernst. En la de Bacon -una serie de fogonazos que te hacen salir deslumbrado-, se nos hace presente la frase de Malraux: "El mundo del arte es la presencia en nuestra vida de lo que debería pertenecer a la muerte". Salimos pensando que lo más que le podemos pedir a un artista es que nos haga ver el mundo de otra manera, que nos de una nueva visión aunque sea parcial, y dejando aparte cualquier otra consideración, es lo que proporciona Bacon. No es lo que enseña, es lo que deja entrever. Ya nunca, al pasar con el coche, en la cuneta veloz, veremos el cadaver de un perro desollado y ensangrentado de la misma manera, ahora es la imagen de la violencia sin sentido, Bacon nos ha hecho, animalizando la carne humana, volver humana la inocente carne lacerada: perros, zorros, alas que tetricamente saludan desde el asfalto. Otra imagen que nos ha traido a la cabeza la exposición es la del atropellado en la autopista por el que las ruedas fueron pasando hasta convertirlo en una lámina. Bernardo Atxaga Desde hace muchos años sentimos admiración por el guitarrista Bill Frisell; desde hace varios años viene ofreciéndonos su muy particular visión de la música norteamericana, con “History, Misery” ha hecho, a nuestro criterio, su mejor trabajo de esta serie. El cuarteto escandinavo Atomic lo ha vuelto a hacer, un triple disco, dos de nuevo material y uno con temas en directo; en el estudio no pierden la garra que se les ve en directo; free jazz de gran envergadura y largo recorrido. Como se propusieron desde el principio, nos demuestran que por aquellas tierras no solamente se hace música sonido ECM (sello que también admiramos). Dave Douglas uno de los más originales trompetistas de la actualidad vuelve con el proyecto Keystone, un quinteto al que se le añade el DJ Olive; un disco que grabado en directo gana mucho sobre el anterior Keystone, sobre todo por la aportación de Adam Benjamín al Fender Rhodes y de DJ Olive que crean las atmósferas perfectas para esta imaginaria banda sonora. Mostly Other People Do the Killing son un cuarteto que transgreden la tradición del jazz siendo a la vez puristas en su academicismo, el mejor puente entre tradición y vanguardia que hemos escuchado en mucho tiempo; “This Is Our Moosic” es su segundo disco y esperamos que haya muchos más. Uri Caine se atreve ahora con la ópera; en “The Othello Síndrome”, aborda el Otelo verdiano y shakesperiano, a ritmo de jazz, rap, pop, rock, R&B, gospel…, y sale muy airoso de terreno tan resbaladizo. En el terreno vocal no hemos encontrado grandes cosas, destacamos dos grandes discos que aunque no son jazz, están muy cerca de él: Lizz Wrigth ha hecho en “The Orchard” un homenaje a su Georgia natal y Rosa Passos en “Romance” sigue maravillandonos con su forma de cantar la bossa, esta vez con arreglos más jazzísticos que nunca. De nuestro país destacamos la osadía, el riesgo y el talento de Brigada Bravo&Díaz, un duo formado por guitarra y zanfona que se han atrevido a llevar al jazz, blues, vanguardia… “Músicas Populares de la Guerra Civil”. Si podéis verlos en directo no os lo perdáis. |