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De Vere y Herri Gardens

EL PIANO EN MINUSCULAS

EL PIANO EN MINUSCULAS

        Todos los que hemos comprador vinilos hemos tentado a la suerte, atraídos por su portada, comprando alguno de un músico desconocido. Así fue como conocimos a Pascal Comelade, el disco era “El primitivismo”  con portada de Ceesepe. Desde aquel momento quedamos cautivos de su música.

        Lo que pretendemos en estos comentarios mini musicales de los viernes es dejar constancia de algunos de nuestros gustos, sin extendernos en explicaciones ni análisis musicales, dejando solamente un breve apunte y un tema musical (elegido éste también con criterios aleatorios); no nos gustaría hacer esto con Pascal Comelade, pero se nos antoja difícil el poder profundizar sobre su obra y su persona sin ser tediosos.

        Nace Pascal Comelade en Sant Feliu de les Forxetes (Francia). No acaba sus estudios y musicalmente es autodidacta. En 1974 llega a Barcelona, donde su padre desea que se matricule en el Liceo, no lo hace; vive en casa de Lluis Llac hasta 1978. Durante estos años conoce a músicos como Toti Soler, Ovidi Monitor, Victor Nubla etc.; graba sus primer disco “Fluence” (1975); comienza a autoproducirse vinilos y casetes, trabajando con un magnetófono y un sintetizador. Durante esta época su música tiende hacia la experimentación, la electrónica y el rock progresivo.

        El descubrimiento de la pieza “Music for Amplified Toy Pianos”, compuesta en 1960 por John Cage y un breve y casual encuentro con él, le hizo entrever el mundo de la Anarquía sonora, las posibilidades directas de otras instrumentaciones, de otras producciones de sonido; la función pseudolúdica de los instrumentos de juguete se irá al garete, desde ese momento los considerará instrumentos de música con todas las de la ley.

        De 1980 a 1985 vive en Montpellier y París, allí conoce a Jack Berrocal y Pierre Bastien, músico e inventor de máquinas musicales. Con ellos y la cantante Cathy Claret formará la Bel Canto Orquestra, que reúne a músicos y no músicos en conciertos, en los que los participantes, que varían de tres a una treintena, tocan instrumentos de juguete.

        De 1985 a 1990 vuelve a vivir en Barcelona. Abandona la electrónica. Empieza a hacer versiones de estándares paralelamente a sus propias composiciones. Cada vez se va notando más la influencia del folclore mediterráneo y catalán en sus obras. La Bel Canto Orquestra se centraliza ahora en Barcelona hasta 1996, siendo sus principales componentes Gat, Oriol Perucho, el poeta Casasses (el rey del triángulo), el danés Jacob Draminski y el americano Mark Cunningham.

        A partir de 1990 vive en Vernet les Bains, un  pueblo de montaña pirenaico, desde donde ha seguido su carrera de músico de culto, muy a su pesar, aunque de un culto mayoritario; gente como Robert Wyatt o P.J. Harvey lo admiran y han grabado con él, Yann Tiersen desde su primer disco ha dejado claro que lo considera su gran referente, su famosa banda sonora para “Amelie” recuerda totalmente a la banda sonora de “Un samedi sur la terre”, una obra no de las mejores de Comelade.

        Durante toda su vida se ha mantenido alejado de los dictados de la industria musical y de su parafernalia mediática, sin manager y autoproduciéndose su música.

        Hablar de su discografía es entrar en un laberinto; discos editados en España, en Francia y en Japón, muchos de ellos con ediciones de 1000 o 500 copias. Si alguien quiere conocer más en detalle su obra discográfica le recomendamos este sitio.

        Hacer lo mismo con sus obras para cine, teatro, espectáculos de danza etc.  nos agobia.

        Joseph  Massot describía el mundo musical de Comelade  como el encuentro de Erik Satie con Suicide, Nino Rota y la sombra de Alfred Jarry en el escenario de un teatrillo decorado por Paul Klee, nosotros le añadiríamos un toque de Kurt Weill.

        Un mundo que atraviesa del  jazz al punk, mezcla a Eric Clapton con una sardana, una tarrantella y Robert Wyatt, el esqueleto de un tango con un rock and roll, los Cramps y un vals... Un music hall minimalista, ecléctico, un mundo compuesto por un tímido nacido para el arrojo.

De su primera etapa ponemos dos temas como simple curiosidad, el primero es un tema del efímero grupo Fall of Saigon, el segundo (Chanson) pacería un homenaje minimal-minimalista a la obra “Jesus' Blood Never Failed Me Yet” de su amigo Gavin Bryars.

 

Ya hemos comentado que sus versiones son numerosas, sus primeros discos contienen algunas y uno de ellos “Danses Et Chants de Syldavie” está dedicado exclusivamente a ellas. Por ellas pasan, los Rollings, los Clash, Jonathan Richman, Umberto Tozzi, Morricone, Faust, Kiko Veneno, una larga lista de temas fílmicos…

Su disco “Haïkus de pianos” es uno de los grandes álbumes de Comelade, son pequeñas piezas en las que se reinterpreta o reintrerpreta versiones tocadas  con piano de cola y piano de juguete.

Probablemente los dos temas más conocidos de Comelade sean  “September Song” cantado por Robert Wyatt  y “Love too soon”, cantado por P.J. Harvey




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EL MAJUELO (y III)

EL MAJUELO (y III)

L’arbuste catholique et délicieux

        Pasan los días, las golondrinas ya están en nuestra tierra, pero los espinos siguen ocupando nuestros ocios isleños; parece que su presencia benévola y amistosa se resiste a abandonarnos. Es que siguen sugiriendo caminos o encrucijadas para perderse.

        Una de las sugerencias es la corona de espinas, un símbolo de la pasión; coronas de espino se colgaban para ahuyentar a los espíritus.

        En muchas culturas son frecuentes las asociaciones con el erotismo y la fertilidad.

        Todavía no hace mucho que en zonas rurales se tenía por eficaz preservador de la pureza de las doncellas y se ponían ramos en sus alcobas, pero también se asociaba con las buenas cosechas y se ponía en los establos para aumentar la producción de leche.

        En la literatura árabe clásica se consideraba afrodisíaco porque decían que su olor recordaba al de una mujer excitada.

        En la cultura greco-romana, el espino era un atributo de Hymen (Hummus para los griegos) o Himeneo, uno de los Erotes, según algunas versiones, hijos de Afrodita y asociados al deseo. Himeneo se representaba como un dios alado que tenía que estar presente en una boda portando una antorcha de espino encendida o un laud y era indispensable para el buen fin del evento. Dice Ovidio al relatar unos esponsales infaustos: “No asistió a aquel tálamo Juno protectora de los matrimonios, no Himeneo, no la Gracia: las Euménides sostuvieron unas antorchas arrebatadas de un entierro...” (Metamorfosis). Humeó su antorcha en la boda de Orfeo y Eurídice llenándola de malos presagios. Rubens lo representó acompañado de Eros (en figura de putti) en la unión de Andrómeda y Perseo que Calderón cantó:

"Los años floridos
de Andromeda hermosa,
beldad de estos montes,
deidad de estas selvas,
ufano los cuente
el mayo con flores,
feliz los señale
el sol con estrellas."

Y después de Walt Whitman:

O HYMEN! O hymenee!
Why do you tantalize me thus?
O why sting me for a swift moment only?
Why can you not continue? O why do you now cease?
Is it because, if you continued beyond the swift moment, you would
soon certainly kill me?

¡Oh Hymen, oh Hymeneo!

¿Por qué me torturas así?

 

Terminamos con los espinos proustianos, floridos setos de fincas aristocráticas, domésticos y litúrgicos:

“Lo encontré todo rumoroso del aroma de los espinos blancos. El seto formaba una especie de sucesión de capillas que desaparecían bajo la alfombra de sus flores, amontonadas hasta formar una especie de monumento; debajo el sol extendía en el suelo una cuadrícula de claridad, como si acabase de atravesar una vidriera; el aroma que derramaba, tan untuoso, tan circunscrito a su propia forma como si me hubiese encontrado ante el altar de la Virgen, y cada una de sus flores, no menos engalanada, sostenía con aire distraído su reluciente ramillete de estambres, finas y radiantes molduras de estilo flamígero como las que ern la iglesia calaban la balaustrada de la galería entre el coro y el trascoro o los bastidores de la vidriera y abrían su cándida carne de flor de fresa.”

 

 


 APHRODITE & THE EROTES

EL MAJUELO ( II )

EL MAJUELO ( II )

Let the gentle bush dig its root deep and spread upward to split the boulder.
Carl Sandburg

 

        Hemos llegado hasta el majuelo por la pura emoción que nos transmiten sus brotes primaverales, pero una vez aquí, nos vamos dando cuenta de todo lo que nos trae a la cabeza; si empezamos por los ciclos que, en épocas pasadas, aún parecían inmutables; seguimos por el melancólico recuerdo a los que hemos querido, que tantas veces nos ha evocado Machado

 

Con los primeros lirios

y las primeras rosas de las huertas,
en una tarde azul, sube al Espino,
al alto Espino donde está su tierra..

 

         Las referencias no hacen sino comenzar: sentados a su sombra dejamos correr recuerdos e imágenes y se mezcla lo leído y lo vivido y es difícil distinguir de donde viene la emoción.

       

        Como fuimos niños ciudadanos, los primeros recuerdos son urbanos: del “tonto de las majoletas”, un pobre chico que vendía por las calles lo que recogía del campo y, según la estación llevaba manojos de espárragos trigueros, ajos porros o cestas de majoletas. El primer uso que le dimos debió ser el de hacer bastones con las varas largas y rectas de resistente y ligera madera (Crataegus viene de Krataios, que significa duro).

       

        Tal vez, como no hemos cuidado cabras en el monte ni, por necesidad hemos buscado refugio de la tormenta bajo sus ramas, tenga mucho de juego pastoril la sensación de amistad y protección que sentimos, muy cercana a la que expresa Milton

 

"Every shepherd tells his tale
Under the hawthorn in the dale."

 

O lo que leímos en Shakespeare:

 

“Gives not the hawthorn bush a sweeter shade     
To shepherds looking on their silly sheep               
Than doth a rich embroider’d canopy                    
To kings that fear their subjects their treachery?”

 

¿No dan los espinos una sombra más dulce

a los pastores que vigilan sus tontas ovejas

que los doseles ricamente bordados

a los reyes  que temen  las traiciones de sus súbditos?

                                       

                                                  ‘Henry VI. Part 3’

  

        En Irlanda, se le llama “the gentle bush” (bush –arbusto) a pesar de sus espinas y en el folklore tradicional se creía que los espinos estaban asociados a lo feerico, sobre todo si  se encontraban junto a robles y fresnos.  

LOS MENDIGOS DE BEDLAM

LOS MENDIGOS DE BEDLAM

         Nos falta para dar cuenta cumplida del encargo contar nuestra última lectura, la que estábamos haciendo en común, se trata del teatro de Shakespeare y la página 123 corresponde a una escena de Hammlet. –la puse en comentario-, pero la obra que leíamos era “King Lear”, la razón fue enganchar con una cita de otro libro “Avec Les Clochard De Paris, (Los náufragos)” de Patrick Declerck, un antropólogo que estudia y trabaja con los indigentes y que, curiosamente, es discípulo de Georges Devereaux, cuyo relato seguimos hace unos posts (Baubo).      

        Es una bajada al infierno:      

        “La mayoría de las veces los odio. Apestan, apestan a mugre, a tabaco y a alcohol malo. Apestan a odio, rencores y envidia. Se roban entre ellos, aterrorizan a los más débiles y a los impedidos. Acechan como ratas el sueño de los demás para quitarles sus miserias: botellas medio vacías, bolsas inmundas demencialmente llenas de trapos sucios y de periódicos rotos. También se matan. A veces violentamente, en la explosión de una conciencia alcoholizada o de manera muy deliberada, tras haber destilado durante mucho tiempo, pero mucho tiempo, resentimientos soterrados y pueriles. Violan a sus mujeres o las prostituyen por cuatro perras, por pastillas, cigarrillos o alcohol. Ellas no protestan, brujas que se ríen burlonamente con sonrisas desdentadas. Es imposible no odiarlos.”         

        La narración continúa de forma semejante, pero la abyección de estas personas, tiene un contrapunto:       

        “No sólo está –nada es sencillo- el odio. Escasos, preciosos, hay otros momentos. No de amor, no, sino de decencia. Los ingleses dicen decency. Una palabra que, en francés, carece de equivalente exacto. La decency es a la vez la modestia y el amable respeto de las conveniencias. Una especie de cortesía a la distancia adecuada y poco ruidosa. Un reconocimiento ligero, fugaz y recíproco, que corta tanto con los besos asfixiantes, como con la molesta e intrusiva familiaridad de las sudorosas fiestas populares. .................................................................................................................................

Decente, como cuando una enfermera, arrodillada, no puede impedir un movimiento de rechazo ante el olor de la llaga de la pierna gangrenada que descubre bajo un apósito mugriento, y el paciente, un horroroso mercenario tatuado y lleno de cicatrices, se retuerce de vergüenza y apuro. “lo siento mucho señora, lo siento....perdóneme”, de zurullo y maleducado que se encuentra por haber ofendido. Delicado incluso desde el fondo de su arroyo.”         

        Shakespeare parece haber recorrido su camino cuando sus personajes abandonan nombre, honores, poder y posición para ser como: 
 

"Poor Tom; that eats the swimming frog, the toad,
the tadpole, the wall-newt and the water; that in
the fury of his heart, when the foul fiend rages,
eats cow-dung for sallets; swallows the old rat and
the ditch-dog; drinks the green mantle of the
standing pool; who is whipped from tithing to
tithing, and stock-punished, and imprisoned; who
hath had three suits to his back, six shirts to his
body, horse to ride, and weapon to wear;
But mice and rats, and such small deer,
Have been Tom's food for seven long year.
Beware
my follower. Peace, Smulkin [Snulbug]; peace, thou fiend!"   

"Pobre Tom; que se alimenta de la rana nadadora, el sapo, el renacuajo, la salamanquesa y la salamandra; que en la furia de su corazón, cuando el mal espíritu le agita, come boñigas como ensalada; engulle ratas viejas y carroñas de perro, bebe las verdes ovas de las albercas; que le azotan de parroquia en parroquia, metido en cepos y encarcelado; que ha tenido tres vestidos para la espalda, seis camisas para el cuerpo, caballo para montar, y arma para llevar; pero los ratones  y ratas, y bichos parecidos, hayan sido el alimento de Tom durante siete largos años. Guardaos de mi perseguidor. Paz, Smulkin."

LOS MENDIGOS DE BEDLAM (II)

I heard myself proclaim'd;
And by the happy hollow of a tree
Escaped the hunt. No port is free; no place,
That guard, and most unusual vigilance,
Does not attend my taking. Whiles I may 'scape,
I will preserve myself: and am bethought
To take the basest and most poorest shape
That ever penury, in contempt of man,
Brought near to beast: my face I'll grime with filth;
Blanket my loins: elf all my hair in knots;
And with presented nakedness out-face
The winds and persecutions of the sky.
The country gives me proof and precedent
Of Bedlam beggars, who, with roaring voices,
Strike in their numb'd and mortified [bare] arms
Pins, wooden pricks, nails, sprigs of rosemary;
And with this horrible object, from low farms [service],
Poor pelting villages, sheep-cotes, and mills,
Sometime with lunatic bans, sometime with prayers,
Enforce their charity. Poor Turlygod! poor Tom!
That's something yet: Edgar I nothing am.
  

He oído como me pregonaban; y he escapado de la caza gracias al hueco de un árbol. No hay refugio; ningún lugar en que la guardia no me busque. Mientras pueda escapar, me protegeré: y tengo decidido tomar la apariencia más baja y ruin que la miseria ha usado para acercar el hombre a la bestia: me tiznaré la cara con basura; cubriré mis lomos, enmarañaré en nudos el pelo; con este aspecto desnudo, desafiaré los vientos y las persecuciones del cielo. El país me da el ejemplo de los mendigos de Bedlam, quien, con roncas voces, se clavan en sus brazos desnudos, entumecidos e insensibles clavos, espinas, astillas de romero; y con este horrible aspecto, recorren las humildes granjas, las pobres y miserables aldeas, las tinadas y los molinos. Unas veces con maldiciones de lunáticos, otras con plegarias, fuerzan su caridad. ¡Pobre Turligod, pobre Tom! Esto es algo todavía. Ya no soy Edgar. 

Acto II Escena IV. 

        Aparecen en escena los poderosos de la tierra. El Rey de Bretaña, sus hijas, duques, caballeros y, uno tras otro pierden nombre, cuarteles, honor y riqueza y se convierten en las heces de la sociedad: locos, vagabundos, mendigos, ciegos, ancianos desterrados; a Gloucester, se le manda a “ventear el camino a Dover” tras sacarle los ojos. La crueldad no tiene contención, los poderosos son abyectos y la estupidez reina.

No hay términos medios, el poder y la miseria están frente a frente.

LOS MENDIGOS DE BEDLAM (y III)

  

fantastically dressed with wild flowers  

Alack, 'tis he: why, he was met even now
As mad as the vex'd [vent] sea; singing aloud;
Crown'd with rank fenitar and furrow-weeds,
With hardocks, hemlock, nettles, cuckoo-flowers,
Darnel, and all the idle weeds that grow
In our sustaining corn. A century send forth;
Search every acre in the high-grown field,
And bring him to our eye.
What can man's wisdom
In the restoring his bereaved sense?
He that helps him take all my outward worth.
 

Act IV, scene iv 

Es él, lo acabo de encontrar, tan loco como el atormentado mar;

cantando a voz en grito;Coronado de hileras de palomilla, cizaña, cadillos, mastuerzo, ortigas y cicuta. 

Still through the hawthorn blows the cold wind:
Says suum, mun, ha, no, nonny
 

Act III, scene iv  

        El frío viento soplando en el espino. 

        Hablaban los náufragos sobre el papel de la naturaleza en Lear, como la horrísona tormenta que acompaña a la trama; de las imprecaciones a los elementos del anciano rey  coronado de malas hierbas y, de cómo les recordaba a la corona de espinas. Pues además de la referencia a lo improductivo (wild oat en castellano se dice avena loca), hacen daño si te las pones en el pelo, sobre todo los cadillos (en Andalucía caillos, arrancamoños en Castilla, cachurros en otros lugares), que se agarran como indica su etimología como perrillos (de catellus, cachorro). Y dan gracias de que, en el estado de sus cabellos, no se den en la isla.

 

EL MAJUELO (I)

APRENDE COMO ES LA DICHA

Este año por aquí ha llovido lo suficiente para que se sienta el olor dulce de la hierba tierna y apunten los botones verdes de los espinos. Es señal de que pronto veremos los espinos blancos bullendo de abejas y sentiremos su acre aroma. Nunca son muy abundantes, no forman más que rodales, muchas veces protegidos en setos y ribazos, parecen restos de un ejercito en retirada: el antiguo bosque de hoja caduca. Hay pocas cosas que preparen más el cuerpo para la estación que viene que ver apuntar de sus troncos grises y rugosos los pequeños ramilletes de hojas, parecidas al perejil de verdes y frescas. Esa es la primera sensación que traen, la de los ciclos de la naturaleza:


Los espinos


Hawthorn (Crataegus monogyna)

Verdor nuevo los espinos
Tienen ya por la colina,
Toda de púrpura y nieve
En el aire estremecida.

Cuántos ciclos florecidos
Les has visto; aunque a la cita
Ellos serán siempre fieles,
Tú no lo serás un día.

Antes que la sombra caiga,
Aprende cómo es la dicha
Ante los espinos blancos
Y rojos en flor. Ve. Mira.

Luis Cernuda

 

Como quien espera el alba, esperamos la nueva estación; como en Amarcord las plumosas semillas de los álamos, presentimos la alegría por venir frente a sus flores.

 

 




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BONNIE PRINCE BILLY ACTUO EN LA SUPER BOWL

BONNIE PRINCE BILLY ACTUO EN LA SUPER BOWL

        Lees esto a vuelapágina; antes de que la hoja del periódico haya caído  te das cuenta de que es imposible, es la última persona en quien pensarías que pudiera actuar en un evento de este tipo (la super bowl es la final de fútbol americano, el espectáculo más visto en el año en los EEUU); vuelves la página y ves que efectivamente has leído mal, fueron Prince y Billy Joel quienes actuaron en el evento y Bonnie Prince Billy no es ni Prince ni Billy Joel, es Will Oldham, quien además también es Palace Brothers, Palace Music y Palace Songs; bajo todos estos nombres ha editado 15 discos desde que en 1993 saliera al mercado su primer trabajo,  “There Is No-One What Will Take Care of You”, bajo el nombre de Palace Brothers, un album áspero como su autor, que no hace promoción de sus entregas, que no concede entrevistas, que huye de de los festivales, que aspira a poder tocar cada vez en escenarios más reducidos (el año pasado hizo una gira de conciertos por tiendas de discos).

 

        Quizás sea por todo esto que, a pesar de ser una referencia absoluta del country-folk americano,  venda en todo el mundo menos discos que Bustamante en España.

 

        Es un músico folk, pero es difícil comprender gran parte de lo que dicen sus versos (“No escribo sobre lo que siento”; “No puedes conocerme leyendo lo que compongo”, ha dicho), y su música se nutre de la tradición y de la experimentación, con una interpretación vocal tan imperfecta como emocionante.




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JUANA

JUANA

La reina Blanca como flor de lis
que con falsa voz de sirena cantaba,
Berta la del gran pie, Beatriz, Alís,
Haremburgis que en todo el Maine reinaba,
y la lorenesa Juana, buena y brava,
que en Rouen quemara el Inglés forajido,
Virgen soberana ¿dónde se han guardado?
Mas las mismas nieves del año pasado
¿adónde se han ido?

                       

                         François Villon           

                         Traducción de Rubén Abel Reches

       

        De la última visita al Louvre nos trajimos el recuerdo de la colección de escultura francesa de la que ya hemos comentado el MILON DE CROTONA. 

       

        Entre la magnífica colección, nos llamó la atención  "Jeanne D’arc eccutant ses voices" de François Rude, escultor francés conocido sobre todo por LA MARCHA DE LOS VOLUNTARIOS que está en el Arco del Triunfo de París. 

       

        François Rude representa perfectamente el momento de tránsito entre el neoclasicismo y el romanticismo. En éste último movimiento artístico tienen una gran influencia los nacionalismos de cada país; prueba clara de ello en Rude es su obra para el Arco del Triunfo; sin embargo en la reinterpretación del personaje de la santa en el S. XIX, se nos aparece como más racionalista. En contraposición con la imaginería habitual, de clara tendencia a la exaltación de su heroicidad y su patriotismo, la expresión entre iluminada e ingenua con que nos la presenta Rude, nos hace pensar en la representación de enfermos mentales de la época.  El mismo título parece incidir en la naturaleza subjetiva del fenómeno: “sus voces". Nos encontramos con una reinterpretación de la figura de "La doncella de Orleans"  que  sentimos más próxima, quizá por la fragilidad y la falta de envaramiento que transmite.

       

        Hemos encontrado un video que explica mucho mejor lo que pensábamos mientras observábamos aquella obra. 




 

BEIRUT

BEIRUT

     Un chico de 19 años, llamado Zach Condon (sin acento, no confundir), grabó en el 2005 una maqueta en su casa; este chico estadounidense además de cantar, toca teclados, saxo, clarinete, trompa, acordeón, mandolina, ukelele, glockenspiel y percusión. 

     El año pasado salió a la calle bajo el nombre de Beirut el disco "Gulag Orkestar", un disco en el que se encuentran influencias, como se puede deducir por el título, del este de Europa y de la música gitana de los Balcanes; pero además suena pop, indie folk; puede recordarnos a la Kocani Orkestar, a Goran Bregovic, a Yann Tiersen, a Stephen Merrit, pero simplemente suena a Beirut, probablemente uno de los mejores discos de debut del año pasado.

     "Postcards from Italy" es el tema que probablemente habréis escuchado, así que dejamos otro: "Mount wroclai (idle days)"

     Feliz fin de semana.




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MEME DOS

MEME DOS

  Que la tarea no era ingenua lo habeis comprobado en el anterior post. Al hablar de nuestras lecturas, hablamos de nosotros mismos y, si tenemos una pizca de vanidad és inevitable (y humano) colgar lecturas exquisitas, unas gotas de poesía... despues de una sentida introducción.

 A mi también me hubiera gustado que me imagináseis como decía Quevedo:

Retirado a la paz de estos desiertos

con pocos pero doctos libros juntos,

vivo en conversación con los difuntos

y escucho con los ojos a los muertos.

 

  ...o alguien que, como  Ferlosio niño, al ver al Doncel de Siguenza, reconociera el ideal demacrado y erudito de su madurez. Vaya, que uno lee a salto de mata, se le escapa algún vivillo y alguna cagada aunque no sea lector de retrete.

  Dos que están en la mesita de noche son:

KAFKA EN LA OTRA ORILLA de Haruki Murakami cuya página 123 no dice nada fuera de contexto (podía haber hecho trampa y poner la 121 ).

LA VOZ MALIGNA  de Vernon Lee : "Tocó algunos acordes y cantó. Sí, estaba seguro, ¡era la voz, esa voz que me perseguía desde hacía tanto tiempo! Reconocí al instante la calidad voluptuosa, delicada, de ese timbre extraño, exquisito, de una dulzura inconcebible, pero que no tenía la frescura de la juventud. La misma pasión velada por las lágrimas que me había trastornado aquella noche en la laguna y aquella otra noche en el Gran Canal cuando cantó la "Biondina", y aun haría sólo dos días, en la desierta Catedral de Padua. Pero supe algo que hasta entonces ignoraba: que esa voz era lo que más me importaba en el mundo."

 




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MEME ( I )

MEME ( I )

          El post de Charles nos ha devuelto a los tiempos diluviales de nuestra niñez, a la escuela aborrecida, llena como la suya de supliciados pupitres , poblada de maestros que repartían bofetadas y palmetazos armados  de palos de distintos tamaños que robábamos al primer descuido y luego quemábamos en los descampados; de mañana ateridas cuando te dirigías a la escuela frotándote las manos para hacerlas entrar en calor y que dolieran menos,  a los consejos compartidos - si las untas de con ajo pica menos...-, y recibimos esta última colleja carolina como dice Ladydark “con más placer que dolor”.

         

          Como somos dos, vamos a empezar con lo que leemos cada uno y luego ponemos algo de lo que estamos compartiendo.

         

          Somos, más que desordenados, caóticos en las lecturas; leemos como quien pesca con varias cañas, sintiendo un tirón seco de una, de otras un apacible bailar de la boya; todas van con cebo, pero entre enronches, aparejos rotos y los que nos ganan la mano,  hay días, en los que para llenar la cesta, hay que pasar por la pescadería.

         

          HERRI: 

 

Borges de Adolfo Bioy Casares: 

         

          Miércoles, 27 de abril. (1955*). Hablo con Borges. Le digo que Mastronardi ha escrito una nota sobre el “Sueño de los héroes”, amistosa y efusiva, en que cada una de las frases expresa, de un modo preciso, pensamientos sutiles, pero que, sin embargo, yo no creo que ni mi padre, que tiene tan buena voluntad para todo lo concerniente a mí, podría leerla con interés; que hasta yo me he aburrido leyéndola. BORGES: “Esa manera de escribir es como una burla contra todo: contra el tema, contra el lector, contra la literatura, contra él mismo. Es como si no escribiera. Como si a manera de comentario sobre un libro, Mastronardi hiciera laboriosamente un caballito de ajedrez, o un quiosco, o un mingitorio. Uno no sabe que relación puede tener ese quiosco con el libro comentado”.BIOY: “Cuando uno descubre que tiene relación, que se refiere inteligentemente al libro, queda maravillado; pero como sistema de expresión es un fracaso. Realmente, Mastronardi escribe en un espléndido aislamiento”. BORGES: “En que no escribe. Está en su rincón y habla solo. O no habla solo: hace morisquetas”.

 

“La piedra en el corazón” de Luis Mateo Díez:

         

          “Una piedra del tamaño del corazón tiene que ser pesada, aunque ahora que me doy cuenta no sé qué tamaño tiene, unos dicen que es muy grande el de las niñas buenas, no sé si entonces será pequeño el de las niñas malas, tampoco sé si el de las princesas es distinto, ya me lo dirás mañana”*

*La página 123 solamente tiene tres párrafos, dejamos el central.

 

“Poesía (1980-2005)” de Luis García Montero:

 

SI yo te comentase que la vida es mentira,

háblame del amor o de tu cuerpo,

de la noche contigo.

 

Y recuérdame luego

los días que son días porque alguien me ama

o acaso

porque tú me prefieres.*

 

*Página 123 completa.




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MONKTRANE

MONKTRANE

          El mejor disco de jazz del año pasado, ni se editó el pasado año, se editó en el 2005, y ni siquiera se grabó ese mismo año, pero nos llegó a España en el 2006 y no era una reedición.

          Todos los amantes del jazz habíamos escuchado alguna vez la historia sobre la increíble música que se escuchaba en el Five Spot, famoso club neoyorquino de jazz, en 1947 con la incorporación de John Coltrane al grupo de Thelonius Monk; Coltrane había sido despedido del grupo de Miles Davis por su adicción a las drogas y al alcohol, llega al grupo de Monk, con quien se encuentra menos encorsetado, y es con él cuando comienza a crear su lenguaje musical. Desgraciadamente de aquella colaboración apenas quedaron grabados tres temas en estudio.

          En el 2005 se encuentran en un sótano de la Biblioteca de Congresos de los EEUU unas cintas con la grabación de un concierto de Thelonius Monk con John Coltrane  en el Carnegie Hall, la noche del 29 de noviembre 1957, un concierto benéfico en el que  compartían cartel con Sonny Rollins (anterior saxofonista de Monk), Dizzy Gillespie, Billie Holiday, Chet Baker y Ray Charles. Las cintas son remasterizadas y se edita el disco “Thelonious Monk Quartet with John Coltrane  At Carnegie Hall”.

          En este disco encontramos a dos de los grandes maestros del jazz en su mejor momento, un Coltrane sin miedos, seguro de su voz, anticipándonos a sus próximas sesiones históricas de Atlántic e  Impulse, y un Monk genial, como siempre; completan el cuarteto, el contrabajista Ahmed Abdul-Malik   y el batería Shadow Wilson que realizan su trabajo muy correctamente.

          Sin ningún tipo de dudas éste disco está llamado a ser uno de los grandes clásicos del jazz.

          De los temas del disco es muy difícil tener que elegir uno (excepto, quizás, Crepuscule with Nellie), así que optamos por el corte más largo deseándoos un feliz fin de semana.




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FINISTÈRE

FINISTÈRE

                 

                  Monsieur De Batz nos ha llenado el alma con antiguos caminantes, pero nosotros,  que hemos seguido los caminos del mar, buscamos siempre los puertos. Acompañamos a Flaubert por la Bretaña y nos llevó hasta los antiguos puertos corsarios y raqueros del Canal de la Mancha, St Malo y Roscoff. A partir de ahí, y llevados por las evocaciones de otros tiempos, dejamos que Julien Gracq nos describa la costa mientras recuerda a Corbière:

              Lo que no aparece nunca en Les Amours Jaunes de Corbière, que tanto me gusta, es la suavidad peculiar de Roscoff; raramente la hora muerta de la cena sobre las playas evacuadas, cuando el sol brilla todavía bastante alto en el cielo, me ha parecido tan deliciosa, tan íntima para el paseante rezagado, tan delicada de color y de silencio, entre el cielo que amarillea a ras del horizonte y el color ya azul pizarra del mar. Y delicados también, a lo largo de sus senderos, la hierba y los matorrales marinos de un verde apagado afelpado como el pericarpio de la almendra. Caminaba por la tarde a lo largo del estrecho prado de mar decolorado, entre el verde azul del mar; algodón blanco en todos los bellos arrecifes de la costa, y el verdor rizado, cincelado, ligero como el acanto, de los campos de alcachofas. (...............)¡Pero que pena no haber conocido el Roscoff de Tristan Corbière!, el Roscoff anterior a la coliflor y a la alcachofa, y anterior a esa burguesía de comerciantes al por mayor, de representantes de semillas, de viajantes de Les Halles y de vendedores de abonos que empasta las calles de St. Pol y que coloniza ya el pequeño puerto leonardo. Sueño algunas veces con el bello nombre de Coatcongar, la tierra morlasiana donde Corbière nació: Aún debía de haber en esta campiña, hoy afeitada al cero por la horticultura unas nativas de St. Mâlo pagadas con las rapiñas del mar, ocultas en el hueco de los encinares arrugados, empapadas por las lluvias de noviembre, donde unos capitanes bretones sin labios, rostros de viejo cuero entre las patillas cerdosas, vegetaban sobre su último naufragio, mirando delante de un vaso de ron, a través de los vapores del cristal, chorrear el diluvio de les noire moises. 

             

           Terminamos brindando con los viejos marineros mientras recitamos con fiereza al bretón maldito.

                 

 Au Vieux Roscoff
Berceuse en nord ouest mineur

A corsaires ! - dans la tourmente,
Dors ton bon somme de granit
Sur tes caves que le flot hante...

Ronfle à la mer, ronfle à la brise ;
Ta corne dans la brume grise,
Ton pied marin dans les brisans ...
- Dors: tu peux fermer ton oeil borgne
Ouvert sur le large, et qui lorgne
Les Anglais, depuis trois cents ans.

-Dors, vieille coque bien ancrée;
Les margats et les cormorans
Les margats et les cormorans
Tes grands poètes d'ouragans
Viendront chanter à la marée ...

- Dors, vieille fille-à-matelots ;
Plus ne te soûleront ces flots
Qui te faisaient une ceinture
Dorée, aux nuits rouges de vin,
De sang, de feu ! - Dors... sur ton sein
L'or ne fondra plus en friture.

- Où sont les noms de tes amants...
- La mer et la gloire étaient folles ! -
Noms de lascars ! noms de géants !
Crachés des gueules d'espingoles...

Où battaient-ils, ces pavillons,
Echarpant ton ciel en haillons !...
-Dors au ciel de plomb sur tes dunes...
Dors : plus ne viendront ricocher
Les boulets morts, sur ton clocher
Criblé-comme un prunier-de prunes...

- Dors : sous les noires cheminées,
Ecoute rêver tes enfants,
Mousses de quatre-vingt-dix ans
Epaves des belles années...
.............................................................
Il dort ton bon canon de fer,
A plat-ventre aussi dans sa souille.
Grêlé par les lunes d'hyver...
Il dort son lourd sommeil de rouille,

- Va : ronfle au vent, vieux ronfleur,
Tiens toujours ta gueule enragée
Braquée à l'Anglais !.. .et chargée
De maigre jonc-marin en fleur

                                                                                Tristan Corvière

INTERIORES

INTERIORES

Is it not strange that men can die                   ¿No es extraño que los hombres puedan morir  
Before their bodies do,                                     
antes de que mueran sus cuerpos,
And women's soul fade from their eyes?      
que se despinte el alma de los ojos de las mujeres? 
'tis strange, but it is so.                                       Extraño es, pero es así

                                            W. J. Turner       

      

          Igual que cuando niño uno no puede creer que los viejos que le rodean hayan sido otra cosa que viejos (viejos pequeños en todo caso), hasta hace poco no se me ocurrió que las casas rancias no hubieran sido así desde siempre. Entrabas en una de esas casas  de olores peculiares, oscuras, atestadas de muebles de pesado estilo castellano, sobados terciopelos....y las relacionabas con los parientes lejanos objeto de la insufrible visita, que la habitaban. Era impensable para ti el día en que la casa se puso por una pareja de recién casados.

         

          Hoy ya has visto envejecer a las personas y a las casas. Has visto viviendas que un día te parecieron cómodas y atractivas convertirse en lugares que parecen transpirar rutina, algunas se ven abandonadas, repletas de fotos que se abarquillan y amarillean. La misma hilera de libros en un estante lleva veinte años sin que parezca que se haya tenido nunca necesidad de ellos. Puede que el orden de lustros haya envarado la casa o que la dejadez aparezca en un borde más claro detrás de un cuadro mal colgado.

          Un día recuerdas el largo y hermoso travelling de la película “The Dead” en la que un Huston en sus últimos días, va contando la historia de una persona, demorándose a través de las habitaciones en los objetos que la pueblan; luego  miras a tu alrededor y no reconoces en lo que te rodea nada que tenga que ver contigo, te extraña lo que relata de ti, lo que ves te parece impostado fatuo e irreal.

          Es posible que, como el personaje del relato de Joyce, te asomes a tu vida de otra manera, recuerdes las cenizas de los muertos y su sabor te amargue en la boca.

                                                        
             

YS

YS

          La hechicera romántica alemana de la imagen es la creadora de la música que nos ha estado acompañando durante estos últimos meses. Muchas noches junto al fuego, ya agotados, hemos escuchado la voz élfica de esta dama. Cuando la escuchamos por primera vez nos llegó a parecer una voz  aniñada y rutinaria; ella  siguió cantándonos y nos cautivó.

          Joanna Newsom es la autora de este trabajo cuyo título hace referencia a una mítica ciudad bretona  hundida, no es alemana, es estadounidense, toca el arpa y  ha hecho el, para nosotros, más sorprendente y atrevido disco de los que hemos podido escuchar este pasado año.

          Cinco canciones, largas canciones, grabadas en una primera sesión de voz y arpa  (grabación de Steve Albini) en un estudio iluminado con velas (¿?), un arreglo orquestal de Van Dyke Parks y finalmente, remezcla de Jim O’Rourke.

De las cinco canciones, cuatro de ellas son una especie de literatura epistolar a seres amados, lo que hace que a veces las letras sean un tanto herméticas, pero esto no hace que nos parezcan menos  hermosas, llenas de juegos de palabras y de sonoridades lingüísticas. La otra canción, “Monkey & Bear”, es una alucinante y alucinada narración de amor entre un mono y un oso.

Aquí dejamos el primer tema del disco, “Emily”, una narración a su hermana (astrofísica), una poético-cósmica llamada al poder de los meteoritos.

          Con ella os deseamos buen fin de semana.




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LA HUELLA DEL ASFODELO (y IV)

LA HUELLA DEL ASFODELO (y IV)

No hay asfódelos, ni violetas, ni jacintos  

¿cómo hablar con los muertos?  

Los muertos sólo saben el lenguaje de las flores,  

por eso callan,  

viajan y callan, aguantan y callan  

                                                  en el reino de los sueños, en el reino de los sueños 

                                                   Seferis

  

          Continuó H.  con expresión soñadora -En mi juventud, Orlando te lo solía prestar una de aquellas chicas de poncho mejicano y melena lisa....recuerdo aquella falsa delgada bajo los ropones hippies...era una ordalía...por supuesto, sabias cual tenía que ser tu comentario...el mensaje...

          V. replicó  -bueno, no sigas, para mí es sobre todo una obra sobre la creación literaria, mira este párrafo:

         “En la soledad, el mal tomaba cuerpo rápidamente. Ya entrada la noche leía a veces unas seis horas más, y cuando le pedían instrucciones para carnear la hacienda o para cosechar el trigo, apartaba su infolio y miraba sin comprender. Eso era grave y les partía el alma al halconero Hall, al palafrenero Gilles y Mrs. Grimsdistch, el ama de llaves, a Mr. Dupper, el capellán. Un apuesto caballero como él, decían, no necesitaba libros. Que dejara los libros, decían, a los tullidos y a los moribundos. Pero algo peor venía. Pues una vez que el mal de leer se apodera del organismo, lo debilita y lo convierte en una fácil presa de ese otro azote que hace su habitación en el tintero y que supura en la pluma. El miserable se dedica a escribir. Y si eso ya es bastante malo en un pobre, sin otra propiedad que una silla y una mesa debajo de una gotera –pues a fin de cuentas no tiene mucho que perder-, el trance de un hombre rico, que tiene casas y ganado, doncellas, burros y ropa blanca, y sin embargo escribe libros, es penoso en extremo. Se le escapa el sabor de todo; lo torturan hierros candentes: lo roen los gusanos. Daría el último centavo (¡tan virulento es ese mal!) por escribir un solo librito y hacerse célebre; pero todo el oro del Perú no puede comprarle el tesoro de una frase bien hecha. Se enferma, cae en una consunción, se vuela los sesos, vuelve su cara  a la pared. No importa en que actitud lo encuentran. Ha atravesado las Puertas de la Muerte y conocido las llamas del infierno.” 

         

          Rieron con ganas, y las llamas del infierno les volvieron a los asfódelos, que se decía ayudaban en el paso a los Campos Elíseos

         -Que triste que no puedas plantar asfódelos en mi tumba.

           Y se sintieron lejos del mediterráneo pero recordaron haberlos visto florecidos en las colinas que rodeaban el templo de Atenea Afaya en la isla de Egina y su corazón se esponjó de nuevo.

         -H. Recordó a Epiménides, de quien se destacaba su frugalidad y con quien se relacionaron estos versos de Hesíodo:

                                “¡Necios, no saben cuanto más valiosa es la mitad que el todo

                                   Ni que gran riqueza se esconde en la malva y el asfódelo!”

         

        Involuntariamente frugales, se sintieron  por unos momentos sabios.

TEST DE GNARLS BARKLEY

          De toda  la música comercial que este pasado año ha llegado a nuestra isla,  sin lugar a dudas lo más divertido ha sido ese bombazo titulado “Crazy”: número uno gracias a las descargas on-line, aún antes de haber salido el disco al mercado, demuestran que las moscas no siempre comen mierda.  Cee-Lo y Danger Mouse han hecho del soul futurista el pop del presente o del soul de los 80 el pop futurista. El clip que acompaña a la canción, sencillo, efectista y efectivo, engancha a los cinco segundos. Una maravilla.  “¿Controlas el ritmo de tu vida? – Piénsatelo dos veces es lo único que te digo.”

Si todavía no han pasado el test (cosa que dudamos), adelante, dele clic al clip, y si ya lo han hecho, seguro que volverá a cliquear.

 

LA HUELLA DEL ASFODELO (III)

LA HUELLA DEL ASFODELO (III)

          Reían los náufragos las ironías de una Woolf que suena alegre y apasionada, y que salpican toda la narración, sobre todo cuando llama en su ayuda a los lectores “capaces de transmutar nuestro mero susurro en una inconfundible voz”, o describe la manía literaria de Orlando:  

          “De chico, los pajes lo sorprendían leyendo a la medianoche. Le quitaban la vela, y criaba luciérnagas que ayudaban a su propósito. Le quitaban las luciérnagas y casi prendió fuego a la casa con una mecha. Para decirlo de una vez (dejando al novelista la tarea de alisar la seda arrugada y sus complicaciones), Orlando era un hidalgo que padecía del amor de la literatura. Muchas personas de su tiempo, escapaban al mal y quedaban en libertad de correr, de cabalgar o de enamorarse a su gusto. Pero a algunos los contaminaba un germen nacido del polen del asfódelo, traído por los vientos de Grecia e Italia, y de naturaleza tan perniciosa que detenía la mano lista para el golpe, velaba el ojo que buscaba su presa y entorpecía la lengua que estaba declarando su amor. La fatal naturaleza de ese morbo sustituía a la realidad un fantasma, de suerte que Orlando, a quien la fortuna había otorgado todos los dones –platería, lencería, casas, sirvientes, alfombras, camas en profusión-, no tenía nada más que abrir un libro para que esta vasta acumulación se hiciera humo. Desaparecían los nueve acres de piedra que eran su casa; se evaporaban los ciento cincuenta sirvientes; se volvían invisibles los ochenta caballos de silla; sería prolijo enumerar las alfombras, divanes, tapicerías, porcelanas, platerías, vinagreras, calentadores y otros bienes muebles, a veces de oro macizo, que se desvanecían bajo la misma como niebla marina. Así era, y Orlando se quedaba solo, leyendo, un hombre desnudo.” 

         -El germen del asfódelo...dijo V. -Para mí fue primero la palabra o, mejor una frase, “Las praderas de asfódelos”, la que cambió mi forma de ver lo que me rodeaba y, fue también Virginia Woolf la que me la regaló.

- Hasta entonces yo había jugado con las varas de San José, como las llamábamos (su nombre popular es gamón), habíamos hecho frágiles espadas con los escapos ya secos, más altos que nosotros; habíamos desenterrado las cebollas o recogido las flores que blanqueaban las laderas al comienzo de la primavera. Estaban ahí como un pariente o algo que, de tan conocido, casi ni se ve, pero de pronto ocurre que se llaman asfódelos y que son un emblema del mundo clásico. Como dice ella, una niebla había caído sobre las cosas que me rodeaban y que ya no volverían a ser iguales-. H. le escuchaba sonriendo: -¡Qué envidia!, mi experiencia con esta novela es muy distinta-.

LA HUELLA DEL ASFODELO (II)

LA HUELLA DEL ASFODELO (II)


          Dejaron al torvo Barón con sus dudas y siguieron explorando las vastas y desiertas playas de su memoria. El primer nombre que trajo la marea fue el de Orlando, una de esas lecturas de las que no recordaban un eco especial...vagamente que había sido hombre y mujer de forma sucesiva. Tomaron el libro y la primera sorpresa fue que estaba traducido por Borges, la segunda que era una lectura apasionante. Pronto encontraron algo:

         “Había concluido una cuadrilla o un minuet, a eso de las seis de la tarde del día siete de enero, cuando vio salir del pabellón de la Embajada Moscovita una figura –mujer o mancebo, porque la túnica suelta y las bombachas al modo ruso equivocaban el sexo- que lo llenó de curiosidad. La persona, cualesquiera que fueran su nombre y su sexo, era de mediana estatura, de forma esbelta, y vestía enteramente de terciopelo color ostra, con bandas de alguna piel verdosa desconocida. Pero esos pormenores estaban oscurecidos por la atracción insólita que la persona entera efundía. Imágenes, metáforas extremas y extravagantes se entrelazaban en su mente. En el espacio de tres segundos la llamó un ananá, un melón un olivo, una esmeralda, un zorro en la nieve –así deliraba, así la miraba. Cuando el muchacho –porque, ¡ay de mí!, un muchacho tenía que ser, no había mujer capaz de patinar con esa rapidez y esa fuerza- pasó en un vuelo junto a él, casi en puntas de pie, Orlando estuvo por arrancarse los pelos al ver que la persona era de su mismo sexo, y que no había posibilidad de un abrazo. Pero el patinador se acercó. Las piernas, las manos, el porte eran los de un muchacho, pero ningún muchacho tuvo jamás esa boca, esos pechos, esos ojos que parecían recién pescados en el fondo del mar. Finalmente se detuvo. Haciendo con suprema gracia una amplia reverencia al Rey, que iba y venía del brazo de algún gentilhombre de cámara, el patinador quedó inmóvil. Estaba al alcance de la mano. Era una mujer.”

          Trasladados a la Inglaterra isabelina de la mano traviesa de Virginia Woolf, se divertían entre risotadas sin parar de encontrar hallazgos que compensaban la lectura anterior que ya les parecía talar y con alzacuellos, cuando algo llamó su atención..

LA HUELLA DEL ASFÓDELO ( I )

LA HUELLA DEL ASFÓDELO ( I )

          Terminaron el año en la isla dándole vueltas a los ecos que llegaban de las islas cercanas, los vientos traen retazos de historias pobladas de gente que, recién salidos de la oscuridad les iluminan, que llenaron sus noches de mitos como el del andrógino y les transmiten la idea de que el mundo griego es el nuestro. En eso estaban cuando al caer en sus manos el libro de Frederick W. Rolfe, llamado Barón Corvo, “El deseo y la búsqueda del todo”, se toparon de nuevo con  el mito platónico y además encontraron esta curiosa descripción:

         

          “Era una joven de unos dieciséis años, alta, fuerte, extrañamente formada, de extremidades rectas, casi tan asexuada como un zagal, blanca como la leche, con cabello corto y tupido, castaño claro, alisado por la lluvia. Todo su cuerpo estaba cubierto de polvo convertido en barro a causa del aguacero. El rostro era de lo más extraño, asexuado, inexpresivo y sobrio, singularmente puro e inocente, pero fascinante; tan fascinante como las extremidades y el tronco esbeltos, magníficos, con aquellos espléndidos contornos musculosos y aquel color puro, pero opulento. Fue examinándola centímetro a centímetro: los pies y las piernas ágiles de piel morena, el hombro ancho y fino con un gran cardenal, el perfecto cojín plano del pecho blanco, no desarrollado. Con seguridad, la Naturaleza había sido interrumpida cuando hizo a esta criatura –destinada a ser un elegante mancebo, de pecho amplio, costado delgado, sin talle- , que por error nació mujer…...         

          Era como una flor. Era como una flor aromática de vigorosa serenidad. Era como esas maravillosas azaleas de Gante en la placidez de Uskvale. Al comienzo del estío presentaban largas mesas de flores comparables al cuerpo de la muchacha, mesas florecientes de pétalos suaves que se marchitaban sólo con tocarlos o cogerlos, pétalos puros y suaves que se ruborizaban al sol como la tez hermosa, dulce y lozana de una doncella. Y en este punto habiendo completado y cerrado un círculo de pensamiento, se detuvo satisfecho. El símil era correcto. Había empezado a intuir el término de comparación para el tono y la textura de su doncella. El recuerdo le trajo una flor, la flor de las azaleas de Gante. El círculo perfecto le hizo ronronear. ¿Y su forma? La forma de un mozo noble, en todo salvo en el sexo. ¿Y su mente?         

          ¿Quién era? ¿Quién era? Tampoco importaba. ¿Qué diantres iba a hacer con ella? Eso sí era de una enorme relevancia.” 

          Si Barón Corvo arrastró su vida torturada (y seguramente torturante) alrededor del final del siglo XIX, malvive como miembro de la colonia inglesa de Venecia y además el libro tiene en portada un bello San Sebastián de Moreau, el conjunto se les mostraba como un cebo irresistible.

EL AGUIJÓN TROVADOR

EL AGUIJÓN TROVADOR

Hace un par de años nos encontramos con unos conocidos, el día anterior habían estado en un concierto de Woody Allen, -por conocer música diferente- nos dijeron, después de despedirnos pudimos dar suelta a nuestra mala baba, aquello apestaba, ¡música diferente!, ¿Diferente  de qué?, ¿El dixie había nacido ayer?, aquella gente jamás iría a un concierto de jazz, habían pagado su diezmo por ver en directo al personaje. A los días nos encontramos con la hija de los conocidos, había ido al concierto con sus padres, -la música era “guay” ¿Tenéis algún disco de él?- , pues no nos consta que haya grabado ninguno, le contestamos, pero te podemos dejar otros con el mismo tipo de música. Nos siguió pidiendo más, le dejamos discos de Louis Armstrong; a partir de ahí  ya no volvió a por más, ella misma los ha ido comprando o pirateando.

Todo esto viene a cuento del nuevo disco de Sting; el cantante y bajista ex-Police  acaba de sacar a la calle su último disco, si ya de por sí esto supondría un  aluvión de entrevistas promocionales, anuncios, etc., en este caso la repercusión mediática ha hecho que hoy sean pocos quienes no se hayan enterado de que lo que ha grabado Sting no es un disco pop-rock sino un disco en el que toca el laúd y canta canciones de John Dowland; seguramente algunos de sus fans se interesen por quien fue este magnífico e influyente laudista, cantante y compositor británico de finales del siglo XVI, y quizás algunos otros vayan más allá y adquieran las grabaciones de sus canciones hechas por  Emma Kirkby y Anthony Rooley o el precioso  “Lachrimae or seaven teares” grabado por   Hesperion XX con Jordi Savall al frente.

Sea así o sea flor de un día, hay que reconocer el mérito de de Sting, quien se ha dedicado durante largo tiempo a dominar el laúd y ha acudido a clases en uno de los lugares más prestigiosos de música antigua y barroca, todo esto por sacar un disco por el simple y puro placer de hacerlo.

Habrá quien le critique, quien piense que comete herejía, nosotros no estaremos entre ellos.