De Vere y Herri Gardens |
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Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2006.
Hoy es el hallazgo de una mata de calabacillas silvestres lo que dispara las divagaciones de los náufragos. - ¿Será comestible?. – dice H, que ya las imagina de guarnición del cabrito que les espera asándose entre piedras calientes. - V respondió con zumba – Pruébalas si quieres, creo que aquí en Sudamérica la mayor parte de las cucurbitáceas son comestibles, como no estamos en España no hay cuidado de que sean tueras. -¡Tueras, tueras! Solamente conozco la palabra –dice H- hay un poema de Miguel Hernández en el que la nombra- y al momento vienen a su boca los versos que recita Fuera menos penado, si no fuera - Viene muy a pelo, primero porque siempre es en literatura el paradigma de lo amargo y segundo porque la tuera – citrullus colocynthis- se utilizó en la farmacopea clásica porque su principio activo, la coloquíntida, es un potente purgante y como tal ayudaba a evacuar la bilis negra – dijo V, que continuó – Recuerdo haberlas visto en el Cabo de Gata con sus tallos rastreros de un verde grisáceo y los frutos como calabazas del tamaño de una naranja - Y sin salir de la poesía -dice H- ahí va esta estrofa de un poeta almeriense:: A una madre que al pecho pone tuera, Imagino que se usaba para que los niños aborrecieran el pecho de sus madres -Pues para citas literarias, ni más ni menos que el Quijote – dice V –: -¡Y como que si queda lo amargo! – respondió la condesa -, y tan amargo, que en su comparación son dulces las tueras y sabrosas las adelfas -La recuerdo porque al leerlo se produjo uno de esos cruces entre dos aficiones que se subrayó con el placer de descubrir un error en la anotación de la, por otra parte impecable, edición de Francisco Rico –la confunde con el acónito o matalobos que es una ranunculácea. La etimología de tuera que da la RAE es del mozárabe turáh este del bajo latín phthorá que provendría del griego “ruina”. El Corominas ignora el vocablo pero se extiende con “Tuero” que es “un palo seco cortado para encender” y viene del latín “Torus” –“hinchazón de una planta” “bulto o protuberancia en un terreno, en un madero, una cuerda, un músculo”. Se nos ocurre si la calabacica no vendría a ser como una hinchazón de la planta y tener el mismo origen. De tuero viene también la palabra “toral” “que tiene más fuerza y vigor, arco toral, fundamento toral” Y derrotando por el diccionario, resulta que comparte página con la humilde voz “TUERCA” que guarda impensables tesoros porque resulta que el muy erudito D. Joan, comienza así la entrada: “origen incierto, probablemente alteración del más antiguo puerca – en portugués porca-, por influjo de la t del contrapuesto tornillo; el nombre antiguo puerca se explica por una comparación fálica del tornillo y la tuerca con el puerco y su hembra”. Después de desgranar autoridades, empezando por Covarrubias y siguiendo por vericuetos en otras lenguas como el muy jugoso por las lenguas germánicas, resulta que puerca en franco antiguo es escroue (del latín escrofa, hembra del cerdo), en alemán schraube, y en inglés screw que, como sabéis, es el término vulgar para aludir al acto sexual; y sigue: “el punto de partida ideológico está en todas partes en el latín “porcus” vulva. Curiosamente, no alude a la forma peculiar del miembro viril del cerdo. Terminamos con una referencia literaria: “The turn of screw” mantiene la ambigüedad del término y tiene una acertada traducción al castellano en “Otra vuelta de tuerca”. La mejor frase de Jack Sparrow se produce fuera de plano: “Hal, te necesitamos”. J. Deep se encuentra tan metido en su personaje que imagina un disco de canciones de piratas, marinos y demás gente de mar, algo que se salga de la manida “Ron, ron, ron, la botella de ron”. Hal no es otro que Hal Willner. Nadie mejor que él para cumplir esta tarea. Willner, lleva dos décadas haciendo discos de tributo, reuniendo a músicos de diferentes estilos y lugares, músicos mainstream con músicos marginales e independientes; su forma de producción es muy clásica, se limita a elegir los temas, a los músicos de su gusto que cree más apropiados para el proyecto, decidir que tema va a interpretar cada cual o como mucho dar al intérprete a elegir entre tres o cuatro temas y, sobre todo, crear el clima propicio e implicar profundamente a todos los que forman parte de ese proyecto; el resultado es un menú al que no le falta nada; tiene sus entrantes, su primer suculento plato, su ración de carne, todo ello regado con los mejores vinos, y un postre dulce acompañado de un buen aguardiente. Sus producciones van de discos como “The Carl Stalling Project”, en el que crea una fascinante secuenciación de melodías, ritmos, diálogos y extravagantes sonidos procedentes de films realizados entre 1936 y 1958 con los temas del mejor compositor de cartoons de todos los tiempos, Carl Stalling, a la caja de seis Cds con actuaciones de Lenny Bruce. Pero es, como decimos, reconocido principalmente por sus discos de tributo, de los que hasta hoy Willner había producido ocho: “Amarcord Nino Rota” (1981), temas de N. Rota para películas de Fellini interpretadas fundamentalmente por una extensa y excelente lista de músicos de jazz. “That’s the Way I Feel Now. A Tribute to Thelonious Monk” (1984), 23 temas de Monk interpretados por músicos fundamentalmente de jazz, pero en el que ya incorpora algún músico de otros estilos. “Lost In The Stars. The music of Kurt Weill” (1985) y su continuación “September Songs. The music of Kurt Weill” (1997), realizando en estos una producción totalmente ecléctica en la que podemos encontrar a Nick Cave dando vida a Maquinavaja, Pirata Jenny por Lotte Lenya, la soprano Teresa Stratass, William S. Burroughs interpretando La opera de los tres peniques, 'What Keeps Mankind Alive? por Tom Waits, Lou Reed en el tema que da nombre al primer disco, Elvis Costello, Betti Carter, Charlie Haden, Carla Bley, John Zorn, Marianne Faithfull, Sting… “Stay Awake. Interpretations of Music from Vintage Disney Films” 21 temas de la factoría Disney en el que Tom Waits reinterpreta “Heigh Ho” la marcha de los enanitos, Aaron Neville la marcha de Mickey Mouse, la preciosa Someday My Prince Will Come es un poco maltratada por Sinead OConnor y Sun Ra deconstruye maravillosamente “El desfile de los elefantes rosas”, acompañados por excelentes músicos de jazz. “Weird Nightmare. Meditations on Mingus” (1992), quizás el más conceptual de sus trabajos y el para nosotros, hasta ahora, su mejor disco; sigue el eclecticismo, músicos de la vanguardia neoyorquina como Bill Frisell, Gary Lucas, Greg Cohen, Don Byron, Bobby Previte, Geri Allen; músicos de jazz “puro”, el rapero Chuck D (Public Enemy), Keith Richards (los tres temas en los que intervienen, son lo mejor del disco), Elvis Costello…, acompañados en casi todos los temas por Michael Blair que toca instrumentos caseros fabricados por Harry Partch. “Closed On Account of Rabies. Poems and Tales of Edgar Allan Poe” (1997) un doble CD que contiene poemas y cuentos de Poe, a veces recitados, como “El cuervo”, maravillosa interpretación la que hace el actor Christopher Walken, “La máscara de la muerte roja” recitado por el también actor Gabriel Byrne o Diamanda Gàlas en “El gato Negro”, otras versionadas musicalmente, como hace Jeff Buckley con “Ulalume” o Dr. John con “Berenice”. Y el último hasta este año “Stormy Weather. The music of Harold Arlen” (2003), tributo al famoso compositor musicales y bandas sonoras, inolvidables “Stormy Weather” o la preciosa “Over the Rainbow”. Este mismo año se ha editado también “Leonar Cohen. I’m Your Man”, la banda sonora del espectáculo del mismo título grabado en Brighton y Sydney. Nada podemos decir de este disco pues todavía no se encuentra en nuestro pais, pero estamos en ello, que también somos piratas modernos. Si el tributo a Harold Arlen nos había dejado un poco fríos a pesar de contener alguna gema, Hal Willner ha retomado el vuelo, ¡y de qué manera!, ofreciéndonos la verdadera perla negra de “Piratas del Caribe”: “Rogue’s Gallery. Pirate Ballads, Sea songs & Chanteys” . La botella encontrada esta semana trae consigo un escrito firmado por el destacado miembro de la Sociedad de Amigos de los Clérigos Andaluces, Catulino Jabalón Cenizo, en ella encontramos un curioso soneto del poeta conquense fray Treze de Minglanilla de quien al parecer es un gran estudioso. Para que se tenga un mejor conocimiento de fray Treze, reproducimos la nota introductoria de Don Catulino Jabalón Cenizo: “Muy escasa noticia ha llegado hasta nosotros de fray Treze de Minglanilla (1619-1718), poeta conquense, bachiller de Alcalá y alférez en Indias que, hastiado del mundo y de sus pompas y vanidades, entró en religión a los noventa años y aún duró nueve más. Hartzenbusch, Tratado de la ebanistería literaria, tomo I, parte II, capítulo XXI, nos dice de él que fue un vate virgiliano y elegíaco, y Menéndez Pelayo, Historia de los ortodoxos españoles (inexplicablemente inédita), tomo CXVII, parte LIII, capítulo CCV, parágrafo XII, afirma que la nostalgia fue su musa y el arrepentimiento su espuela y acicate. Ambos tratadistas lo confunden con fray Treze de Bayona (hoy Titulcia), once años más joven y autor del famoso Cancionero de txoteos preparatorios del miércoles de ceniza, y del no menos conocido Florilegio de las vírgenes de Argamasilla, libro que motivó su encarcelamiento de orden del Santo Oficio. Fray Treze de Minglanilla, si amador generoso, fue poeta cicatero que nos deja la miel en los labios merced a su lírica parvedad. De él y de sus versos preparamos una comunicación que haremos pública en el undécimo simposio de la Sociedad de Amigos de los Clérigos Andaluces (SACA), que tendrá lugar en Bolonia, el día de los Santos Inocentes de 2016. Vaya hoy por delante -heraldo de nuestra admiración y respeto- el soneto que aquí se transcribe, tal cual. Catulino Jabalón Cenizo Soneto de los goces, truncos o fabulilla del carajo que, harto ya de pecar, rindió su furia vagabunda (Tipografía de Ludovico, el calvo, Amberes, mcmlxiv) SONETO Este que veis aquí, triste carajo, Pálido, desmedrado, ruin, canijo, Fuera en tiempos ya idos arquepijo Y el rey de los cipotes a destajo. ¡Oh, el inclemente y fiero desparpajo Con que embestía contra el entresijo, Do lo hubiere! ¡Oh, el árdido amasijo Que escupía su fiero y gentil tajo! Pero el tiempo pasó y la calentura, Y aquella máquina infernal de entonces Ya no es héroe ni de héroe es su figura. ¡Ay, la miseria en que pararon bronces! ¡Ay, el dolor con que dejó el trabajo, Quien fue carajo y terminó en badajo! El disco que quieren hacer Gore Verbinski y Johnny Depp jamás lo admitiría la factoría Disney, así que el director habla con su viejo amigo Brett Gurewitz, almirante del sello Anti, y estos llaman a Willner ofreciéndole el puesto de capitán de la nave. Willner solamente tenía una referencia de la que partir hacia ese mundo, un “Blood Red Roses” escuchado a sus 15 años en la radio de su casa (en nuestro caso sería el Drunken Sailor de “Nuestro Pequeño Mundo”). Se encuentra con un universo musical inexplorado, su primera misión antes de zarpar será encontrar el mapa del tesoro. Ha de hacer un trabajo de arqueología musical; con el tiempo y, con ayuda de las grabaciones de los musicólogos Alan Lomas y John Jacob Niles, reúne unas 400 canciones, la mayoría de ellas inéditas. Entre todo lo encontrado Willner elige 75 temas ateniéndose a su gusto musical, no han de ser las letras, en casos obscenas, lo que le limite. El título lo dice claro, baladas piratas, canciones de la mar y chanteys o shantys; estos últimos son cantos normalmente de llamada-respuesta con los que se acompañaban los marineros en los trabajos de a bordo, los hay de cabestrante (Leave Her Johnny), de driza (Long Time Ago), de achique (Fire Down Below) … aunque también los hay de celebración (Dead Horse) o simplemente de entretenimiento en los ratos libres. Willner habla con el segundo de a bordo, Bill Frisell, con quien comienza a trabajar en Seattle, la nave irá recorriendo el mundo, fondeando en Londres, Dublín, New York y Los Angeles. Reclutar la tripulación no es ningún problema, el capitán Willner jamás ha recibido un no a sus llamadas. Algunos de los marinos y piratas que se embarcan son viejos conocidos (Lou Reed, Nick Cave, Mary Margaret O'Hara, Bill Frisell, , Van Dyke Parks, Rufus Wainwright ,Sting, Gabin Friday ), otros han llegado con recomendación y buena hoja de servicios (Bryan Ferry, Kate McGarrigle, Loudon Wainwright III, Jarvis Cocker, Bob Neuwirth, Bono, Baby Gramps, Eliza Carthy, Martin Carthy, Jack Shit, Ed Harcourt, Andrea Corr, el actor John C. Reilly, , Anthony sin los Johnsons…) y algunos que afortunadamente pasaban por allí (Jollie Holland) en la tripulación de Hal el grumete más inexperto lleva colgando su arete. Y todo ello envuelto en un digipak, libreto generoso incluido, con la reproducción de un sugestivo Marooned Pirate, óleo de Howard Pyle, uno de los grandes ilustradores estadounidenses, que frecuentó con su plumilla el mundo de los piratas. De esta forma, de la tronera de una superproducción millonaria nace la verdadera perla negra, que es oveja, pero sin lugar a dudas es, sobre todo, un patito feo con mucho mayor alcance que su madre putativa. Como todo disco, es redondo, pero igualmente tiene sus fallos, y uno, que esperamos se subsane con la continuación de las grabaciones, llama especialmente la atención: falta el más legendario de nuestros piratas, Tom Waits, asiduo colaborador de Willner y quien ha grabado sus últimas hazañas en el sello que edita este. Quien sabe, quizás la sorpresa sea un disco no colectivo, en el que Tom Waits ponga su voz al resto de material seleccionado. Amen. |