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Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2007.

04/01/2007

LA HUELLA DEL ASFÓDELO ( I )

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          Terminaron el año en la isla dándole vueltas a los ecos que llegaban de las islas cercanas, los vientos traen retazos de historias pobladas de gente que, recién salidos de la oscuridad les iluminan, que llenaron sus noches de mitos como el del andrógino y les transmiten la idea de que el mundo griego es el nuestro. En eso estaban cuando al caer en sus manos el libro de Frederick W. Rolfe, llamado Barón Corvo, “El deseo y la búsqueda del todo”, se toparon de nuevo con  el mito platónico y además encontraron esta curiosa descripción:

         

          “Era una joven de unos dieciséis años, alta, fuerte, extrañamente formada, de extremidades rectas, casi tan asexuada como un zagal, blanca como la leche, con cabello corto y tupido, castaño claro, alisado por la lluvia. Todo su cuerpo estaba cubierto de polvo convertido en barro a causa del aguacero. El rostro era de lo más extraño, asexuado, inexpresivo y sobrio, singularmente puro e inocente, pero fascinante; tan fascinante como las extremidades y el tronco esbeltos, magníficos, con aquellos espléndidos contornos musculosos y aquel color puro, pero opulento. Fue examinándola centímetro a centímetro: los pies y las piernas ágiles de piel morena, el hombro ancho y fino con un gran cardenal, el perfecto cojín plano del pecho blanco, no desarrollado. Con seguridad, la Naturaleza había sido interrumpida cuando hizo a esta criatura –destinada a ser un elegante mancebo, de pecho amplio, costado delgado, sin talle- , que por error nació mujer…...         

          Era como una flor. Era como una flor aromática de vigorosa serenidad. Era como esas maravillosas azaleas de Gante en la placidez de Uskvale. Al comienzo del estío presentaban largas mesas de flores comparables al cuerpo de la muchacha, mesas florecientes de pétalos suaves que se marchitaban sólo con tocarlos o cogerlos, pétalos puros y suaves que se ruborizaban al sol como la tez hermosa, dulce y lozana de una doncella. Y en este punto habiendo completado y cerrado un círculo de pensamiento, se detuvo satisfecho. El símil era correcto. Había empezado a intuir el término de comparación para el tono y la textura de su doncella. El recuerdo le trajo una flor, la flor de las azaleas de Gante. El círculo perfecto le hizo ronronear. ¿Y su forma? La forma de un mozo noble, en todo salvo en el sexo. ¿Y su mente?         

          ¿Quién era? ¿Quién era? Tampoco importaba. ¿Qué diantres iba a hacer con ella? Eso sí era de una enorme relevancia.” 

          Si Barón Corvo arrastró su vida torturada (y seguramente torturante) alrededor del final del siglo XIX, malvive como miembro de la colonia inglesa de Venecia y además el libro tiene en portada un bello San Sebastián de Moreau, el conjunto se les mostraba como un cebo irresistible.

04/01/2007 15:11 Autor: devereyherrigardens. #. Hay 4 comentarios.

08/01/2007

LA HUELLA DEL ASFODELO (II)

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          Dejaron al torvo Barón con sus dudas y siguieron explorando las vastas y desiertas playas de su memoria. El primer nombre que trajo la marea fue el de Orlando, una de esas lecturas de las que no recordaban un eco especial...vagamente que había sido hombre y mujer de forma sucesiva. Tomaron el libro y la primera sorpresa fue que estaba traducido por Borges, la segunda que era una lectura apasionante. Pronto encontraron algo:

         “Había concluido una cuadrilla o un minuet, a eso de las seis de la tarde del día siete de enero, cuando vio salir del pabellón de la Embajada Moscovita una figura –mujer o mancebo, porque la túnica suelta y las bombachas al modo ruso equivocaban el sexo- que lo llenó de curiosidad. La persona, cualesquiera que fueran su nombre y su sexo, era de mediana estatura, de forma esbelta, y vestía enteramente de terciopelo color ostra, con bandas de alguna piel verdosa desconocida. Pero esos pormenores estaban oscurecidos por la atracción insólita que la persona entera efundía. Imágenes, metáforas extremas y extravagantes se entrelazaban en su mente. En el espacio de tres segundos la llamó un ananá, un melón un olivo, una esmeralda, un zorro en la nieve –así deliraba, así la miraba. Cuando el muchacho –porque, ¡ay de mí!, un muchacho tenía que ser, no había mujer capaz de patinar con esa rapidez y esa fuerza- pasó en un vuelo junto a él, casi en puntas de pie, Orlando estuvo por arrancarse los pelos al ver que la persona era de su mismo sexo, y que no había posibilidad de un abrazo. Pero el patinador se acercó. Las piernas, las manos, el porte eran los de un muchacho, pero ningún muchacho tuvo jamás esa boca, esos pechos, esos ojos que parecían recién pescados en el fondo del mar. Finalmente se detuvo. Haciendo con suprema gracia una amplia reverencia al Rey, que iba y venía del brazo de algún gentilhombre de cámara, el patinador quedó inmóvil. Estaba al alcance de la mano. Era una mujer.”

          Trasladados a la Inglaterra isabelina de la mano traviesa de Virginia Woolf, se divertían entre risotadas sin parar de encontrar hallazgos que compensaban la lectura anterior que ya les parecía talar y con alzacuellos, cuando algo llamó su atención..

08/01/2007 01:27 Autor: devereyherrigardens. #. Hay 5 comentarios.

10/01/2007

LA HUELLA DEL ASFODELO (III)

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          Reían los náufragos las ironías de una Woolf que suena alegre y apasionada, y que salpican toda la narración, sobre todo cuando llama en su ayuda a los lectores “capaces de transmutar nuestro mero susurro en una inconfundible voz”, o describe la manía literaria de Orlando:  

          “De chico, los pajes lo sorprendían leyendo a la medianoche. Le quitaban la vela, y criaba luciérnagas que ayudaban a su propósito. Le quitaban las luciérnagas y casi prendió fuego a la casa con una mecha. Para decirlo de una vez (dejando al novelista la tarea de alisar la seda arrugada y sus complicaciones), Orlando era un hidalgo que padecía del amor de la literatura. Muchas personas de su tiempo, escapaban al mal y quedaban en libertad de correr, de cabalgar o de enamorarse a su gusto. Pero a algunos los contaminaba un germen nacido del polen del asfódelo, traído por los vientos de Grecia e Italia, y de naturaleza tan perniciosa que detenía la mano lista para el golpe, velaba el ojo que buscaba su presa y entorpecía la lengua que estaba declarando su amor. La fatal naturaleza de ese morbo sustituía a la realidad un fantasma, de suerte que Orlando, a quien la fortuna había otorgado todos los dones –platería, lencería, casas, sirvientes, alfombras, camas en profusión-, no tenía nada más que abrir un libro para que esta vasta acumulación se hiciera humo. Desaparecían los nueve acres de piedra que eran su casa; se evaporaban los ciento cincuenta sirvientes; se volvían invisibles los ochenta caballos de silla; sería prolijo enumerar las alfombras, divanes, tapicerías, porcelanas, platerías, vinagreras, calentadores y otros bienes muebles, a veces de oro macizo, que se desvanecían bajo la misma como niebla marina. Así era, y Orlando se quedaba solo, leyendo, un hombre desnudo.” 

         -El germen del asfódelo...dijo V. -Para mí fue primero la palabra o, mejor una frase, “Las praderas de asfódelos”, la que cambió mi forma de ver lo que me rodeaba y, fue también Virginia Woolf la que me la regaló.

- Hasta entonces yo había jugado con las varas de San José, como las llamábamos (su nombre popular es gamón), habíamos hecho frágiles espadas con los escapos ya secos, más altos que nosotros; habíamos desenterrado las cebollas o recogido las flores que blanqueaban las laderas al comienzo de la primavera. Estaban ahí como un pariente o algo que, de tan conocido, casi ni se ve, pero de pronto ocurre que se llaman asfódelos y que son un emblema del mundo clásico. Como dice ella, una niebla había caído sobre las cosas que me rodeaban y que ya no volverían a ser iguales-. H. le escuchaba sonriendo: -¡Qué envidia!, mi experiencia con esta novela es muy distinta-.

10/01/2007 02:33 Autor: devereyherrigardens. #. Hay 7 comentarios.

12/01/2007

TEST DE GNARLS BARKLEY

          De toda  la música comercial que este pasado año ha llegado a nuestra isla,  sin lugar a dudas lo más divertido ha sido ese bombazo titulado “Crazy”: número uno gracias a las descargas on-line, aún antes de haber salido el disco al mercado, demuestran que las moscas no siempre comen mierda.  Cee-Lo y Danger Mouse han hecho del soul futurista el pop del presente o del soul de los 80 el pop futurista. El clip que acompaña a la canción, sencillo, efectista y efectivo, engancha a los cinco segundos. Una maravilla.  “¿Controlas el ritmo de tu vida? – Piénsatelo dos veces es lo único que te digo.”

Si todavía no han pasado el test (cosa que dudamos), adelante, dele clic al clip, y si ya lo han hecho, seguro que volverá a cliquear.

 

12/01/2007 02:39 Autor: devereyherrigardens. #. Hay 8 comentarios.

17/01/2007

LA HUELLA DEL ASFODELO (y IV)

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No hay asfódelos, ni violetas, ni jacintos  

¿cómo hablar con los muertos?  

Los muertos sólo saben el lenguaje de las flores,  

por eso callan,  

viajan y callan, aguantan y callan  

                                                  en el reino de los sueños, en el reino de los sueños 

                                                   Seferis

  

          Continuó H.  con expresión soñadora -En mi juventud, Orlando te lo solía prestar una de aquellas chicas de poncho mejicano y melena lisa....recuerdo aquella falsa delgada bajo los ropones hippies...era una ordalía...por supuesto, sabias cual tenía que ser tu comentario...el mensaje...

          V. replicó  -bueno, no sigas, para mí es sobre todo una obra sobre la creación literaria, mira este párrafo:

         “En la soledad, el mal tomaba cuerpo rápidamente. Ya entrada la noche leía a veces unas seis horas más, y cuando le pedían instrucciones para carnear la hacienda o para cosechar el trigo, apartaba su infolio y miraba sin comprender. Eso era grave y les partía el alma al halconero Hall, al palafrenero Gilles y Mrs. Grimsdistch, el ama de llaves, a Mr. Dupper, el capellán. Un apuesto caballero como él, decían, no necesitaba libros. Que dejara los libros, decían, a los tullidos y a los moribundos. Pero algo peor venía. Pues una vez que el mal de leer se apodera del organismo, lo debilita y lo convierte en una fácil presa de ese otro azote que hace su habitación en el tintero y que supura en la pluma. El miserable se dedica a escribir. Y si eso ya es bastante malo en un pobre, sin otra propiedad que una silla y una mesa debajo de una gotera –pues a fin de cuentas no tiene mucho que perder-, el trance de un hombre rico, que tiene casas y ganado, doncellas, burros y ropa blanca, y sin embargo escribe libros, es penoso en extremo. Se le escapa el sabor de todo; lo torturan hierros candentes: lo roen los gusanos. Daría el último centavo (¡tan virulento es ese mal!) por escribir un solo librito y hacerse célebre; pero todo el oro del Perú no puede comprarle el tesoro de una frase bien hecha. Se enferma, cae en una consunción, se vuela los sesos, vuelve su cara  a la pared. No importa en que actitud lo encuentran. Ha atravesado las Puertas de la Muerte y conocido las llamas del infierno.” 

         

          Rieron con ganas, y las llamas del infierno les volvieron a los asfódelos, que se decía ayudaban en el paso a los Campos Elíseos

         -Que triste que no puedas plantar asfódelos en mi tumba.

           Y se sintieron lejos del mediterráneo pero recordaron haberlos visto florecidos en las colinas que rodeaban el templo de Atenea Afaya en la isla de Egina y su corazón se esponjó de nuevo.

         -H. Recordó a Epiménides, de quien se destacaba su frugalidad y con quien se relacionaron estos versos de Hesíodo:

                                “¡Necios, no saben cuanto más valiosa es la mitad que el todo

                                   Ni que gran riqueza se esconde en la malva y el asfódelo!”

         

        Involuntariamente frugales, se sintieron  por unos momentos sabios.

17/01/2007 03:14 Autor: devereyherrigardens. #. Hay 16 comentarios.

19/01/2007

YS

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          La hechicera romántica alemana de la imagen es la creadora de la música que nos ha estado acompañando durante estos últimos meses. Muchas noches junto al fuego, ya agotados, hemos escuchado la voz élfica de esta dama. Cuando la escuchamos por primera vez nos llegó a parecer una voz  aniñada y rutinaria; ella  siguió cantándonos y nos cautivó.

          Joanna Newsom es la autora de este trabajo cuyo título hace referencia a una mítica ciudad bretona  hundida, no es alemana, es estadounidense, toca el arpa y  ha hecho el, para nosotros, más sorprendente y atrevido disco de los que hemos podido escuchar este pasado año.

          Cinco canciones, largas canciones, grabadas en una primera sesión de voz y arpa  (grabación de Steve Albini) en un estudio iluminado con velas (¿?), un arreglo orquestal de Van Dyke Parks y finalmente, remezcla de Jim O’Rourke.

De las cinco canciones, cuatro de ellas son una especie de literatura epistolar a seres amados, lo que hace que a veces las letras sean un tanto herméticas, pero esto no hace que nos parezcan menos  hermosas, llenas de juegos de palabras y de sonoridades lingüísticas. La otra canción, “Monkey & Bear”, es una alucinante y alucinada narración de amor entre un mono y un oso.

Aquí dejamos el primer tema del disco, “Emily”, una narración a su hermana (astrofísica), una poético-cósmica llamada al poder de los meteoritos.

          Con ella os deseamos buen fin de semana.




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19/01/2007 01:47 Autor: devereyherrigardens. #. Hay 7 comentarios.

23/01/2007

INTERIORES

20070123012739-adolf-von-menzel-.jpgIs it not strange that men can die                   ¿No es extraño que los hombres puedan morir  
Before their bodies do,                                     
antes de que mueran sus cuerpos,
And women's soul fade from their eyes?      
que se despinte el alma de los ojos de las mujeres? 
'tis strange, but it is so.                                       Extraño es, pero es así

                                            W. J. Turner       

      

          Igual que cuando niño uno no puede creer que los viejos que le rodean hayan sido otra cosa que viejos (viejos pequeños en todo caso), hasta hace poco no se me ocurrió que las casas rancias no hubieran sido así desde siempre. Entrabas en una de esas casas  de olores peculiares, oscuras, atestadas de muebles de pesado estilo castellano, sobados terciopelos....y las relacionabas con los parientes lejanos objeto de la insufrible visita, que la habitaban. Era impensable para ti el día en que la casa se puso por una pareja de recién casados.

         

          Hoy ya has visto envejecer a las personas y a las casas. Has visto viviendas que un día te parecieron cómodas y atractivas convertirse en lugares que parecen transpirar rutina, algunas se ven abandonadas, repletas de fotos que se abarquillan y amarillean. La misma hilera de libros en un estante lleva veinte años sin que parezca que se haya tenido nunca necesidad de ellos. Puede que el orden de lustros haya envarado la casa o que la dejadez aparezca en un borde más claro detrás de un cuadro mal colgado.

          Un día recuerdas el largo y hermoso travelling de la película “The Dead” en la que un Huston en sus últimos días, va contando la historia de una persona, demorándose a través de las habitaciones en los objetos que la pueblan; luego  miras a tu alrededor y no reconoces en lo que te rodea nada que tenga que ver contigo, te extraña lo que relata de ti, lo que ves te parece impostado fatuo e irreal.

          Es posible que, como el personaje del relato de Joyce, te asomes a tu vida de otra manera, recuerdes las cenizas de los muertos y su sabor te amargue en la boca.

                                                        
             
23/01/2007 01:27 Autor: devereyherrigardens. #. Hay 20 comentarios.

25/01/2007

FINISTÈRE

20070125014209-roscoff-debarcadere-pour-l-ile-de-batz-.jpg                 

                  Monsieur De Batz nos ha llenado el alma con antiguos caminantes, pero nosotros,  que hemos seguido los caminos del mar, buscamos siempre los puertos. Acompañamos a Flaubert por la Bretaña y nos llevó hasta los antiguos puertos corsarios y raqueros del Canal de la Mancha, St Malo y Roscoff. A partir de ahí, y llevados por las evocaciones de otros tiempos, dejamos que Julien Gracq nos describa la costa mientras recuerda a Corbière:

              Lo que no aparece nunca en Les Amours Jaunes de Corbière, que tanto me gusta, es la suavidad peculiar de Roscoff; raramente la hora muerta de la cena sobre las playas evacuadas, cuando el sol brilla todavía bastante alto en el cielo, me ha parecido tan deliciosa, tan íntima para el paseante rezagado, tan delicada de color y de silencio, entre el cielo que amarillea a ras del horizonte y el color ya azul pizarra del mar. Y delicados también, a lo largo de sus senderos, la hierba y los matorrales marinos de un verde apagado afelpado como el pericarpio de la almendra. Caminaba por la tarde a lo largo del estrecho prado de mar decolorado, entre el verde azul del mar; algodón blanco en todos los bellos arrecifes de la costa, y el verdor rizado, cincelado, ligero como el acanto, de los campos de alcachofas. (...............)¡Pero que pena no haber conocido el Roscoff de Tristan Corbière!, el Roscoff anterior a la coliflor y a la alcachofa, y anterior a esa burguesía de comerciantes al por mayor, de representantes de semillas, de viajantes de Les Halles y de vendedores de abonos que empasta las calles de St. Pol y que coloniza ya el pequeño puerto leonardo. Sueño algunas veces con el bello nombre de Coatcongar, la tierra morlasiana donde Corbière nació: Aún debía de haber en esta campiña, hoy afeitada al cero por la horticultura unas nativas de St. Mâlo pagadas con las rapiñas del mar, ocultas en el hueco de los encinares arrugados, empapadas por las lluvias de noviembre, donde unos capitanes bretones sin labios, rostros de viejo cuero entre las patillas cerdosas, vegetaban sobre su último naufragio, mirando delante de un vaso de ron, a través de los vapores del cristal, chorrear el diluvio de les noire moises. 

             

           Terminamos brindando con los viejos marineros mientras recitamos con fiereza al bretón maldito.

                 

 Au Vieux Roscoff
Berceuse en nord ouest mineur

A corsaires ! - dans la tourmente,
Dors ton bon somme de granit
Sur tes caves que le flot hante...

Ronfle à la mer, ronfle à la brise ;
Ta corne dans la brume grise,
Ton pied marin dans les brisans ...
- Dors: tu peux fermer ton oeil borgne
Ouvert sur le large, et qui lorgne
Les Anglais, depuis trois cents ans.

-Dors, vieille coque bien ancrée;
Les margats et les cormorans
Les margats et les cormorans
Tes grands poètes d'ouragans
Viendront chanter à la marée ...

- Dors, vieille fille-à-matelots ;
Plus ne te soûleront ces flots
Qui te faisaient une ceinture
Dorée, aux nuits rouges de vin,
De sang, de feu ! - Dors... sur ton sein
L'or ne fondra plus en friture.

- Où sont les noms de tes amants...
- La mer et la gloire étaient folles ! -
Noms de lascars ! noms de géants !
Crachés des gueules d'espingoles...

Où battaient-ils, ces pavillons,
Echarpant ton ciel en haillons !...
-Dors au ciel de plomb sur tes dunes...
Dors : plus ne viendront ricocher
Les boulets morts, sur ton clocher
Criblé-comme un prunier-de prunes...

- Dors : sous les noires cheminées,
Ecoute rêver tes enfants,
Mousses de quatre-vingt-dix ans
Epaves des belles années...
.............................................................
Il dort ton bon canon de fer,
A plat-ventre aussi dans sa souille.
Grêlé par les lunes d'hyver...
Il dort son lourd sommeil de rouille,

- Va : ronfle au vent, vieux ronfleur,
Tiens toujours ta gueule enragée
Braquée à l'Anglais !.. .et chargée
De maigre jonc-marin en fleur

                                                                                Tristan Corvière

25/01/2007 01:17 Autor: devereyherrigardens. #. Hay 9 comentarios.

26/01/2007

MONKTRANE

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          El mejor disco de jazz del año pasado, ni se editó el pasado año, se editó en el 2005, y ni siquiera se grabó ese mismo año, pero nos llegó a España en el 2006 y no era una reedición.

          Todos los amantes del jazz habíamos escuchado alguna vez la historia sobre la increíble música que se escuchaba en el Five Spot, famoso club neoyorquino de jazz, en 1947 con la incorporación de John Coltrane al grupo de Thelonius Monk; Coltrane había sido despedido del grupo de Miles Davis por su adicción a las drogas y al alcohol, llega al grupo de Monk, con quien se encuentra menos encorsetado, y es con él cuando comienza a crear su lenguaje musical. Desgraciadamente de aquella colaboración apenas quedaron grabados tres temas en estudio.

          En el 2005 se encuentran en un sótano de la Biblioteca de Congresos de los EEUU unas cintas con la grabación de un concierto de Thelonius Monk con John Coltrane  en el Carnegie Hall, la noche del 29 de noviembre 1957, un concierto benéfico en el que  compartían cartel con Sonny Rollins (anterior saxofonista de Monk), Dizzy Gillespie, Billie Holiday, Chet Baker y Ray Charles. Las cintas son remasterizadas y se edita el disco “Thelonious Monk Quartet with John Coltrane  At Carnegie Hall”.

          En este disco encontramos a dos de los grandes maestros del jazz en su mejor momento, un Coltrane sin miedos, seguro de su voz, anticipándonos a sus próximas sesiones históricas de Atlántic e  Impulse, y un Monk genial, como siempre; completan el cuarteto, el contrabajista Ahmed Abdul-Malik   y el batería Shadow Wilson que realizan su trabajo muy correctamente.

          Sin ningún tipo de dudas éste disco está llamado a ser uno de los grandes clásicos del jazz.

          De los temas del disco es muy difícil tener que elegir uno (excepto, quizás, Crepuscule with Nellie), así que optamos por el corte más largo deseándoos un feliz fin de semana.




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26/01/2007 02:34 Autor: devereyherrigardens. #. Hay 14 comentarios.

31/01/2007

MEME ( I )

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          El post de Charles nos ha devuelto a los tiempos diluviales de nuestra niñez, a la escuela aborrecida, llena como la suya de supliciados pupitres , poblada de maestros que repartían bofetadas y palmetazos armados  de palos de distintos tamaños que robábamos al primer descuido y luego quemábamos en los descampados; de mañana ateridas cuando te dirigías a la escuela frotándote las manos para hacerlas entrar en calor y que dolieran menos,  a los consejos compartidos - si las untas de con ajo pica menos...-, y recibimos esta última colleja carolina como dice Ladydark “con más placer que dolor”.

         

          Como somos dos, vamos a empezar con lo que leemos cada uno y luego ponemos algo de lo que estamos compartiendo.

         

          Somos, más que desordenados, caóticos en las lecturas; leemos como quien pesca con varias cañas, sintiendo un tirón seco de una, de otras un apacible bailar de la boya; todas van con cebo, pero entre enronches, aparejos rotos y los que nos ganan la mano,  hay días, en los que para llenar la cesta, hay que pasar por la pescadería.

         

          HERRI: 

 

Borges de Adolfo Bioy Casares: 

         

          Miércoles, 27 de abril. (1955*). Hablo con Borges. Le digo que Mastronardi ha escrito una nota sobre el “Sueño de los héroes”, amistosa y efusiva, en que cada una de las frases expresa, de un modo preciso, pensamientos sutiles, pero que, sin embargo, yo no creo que ni mi padre, que tiene tan buena voluntad para todo lo concerniente a mí, podría leerla con interés; que hasta yo me he aburrido leyéndola. BORGES: “Esa manera de escribir es como una burla contra todo: contra el tema, contra el lector, contra la literatura, contra él mismo. Es como si no escribiera. Como si a manera de comentario sobre un libro, Mastronardi hiciera laboriosamente un caballito de ajedrez, o un quiosco, o un mingitorio. Uno no sabe que relación puede tener ese quiosco con el libro comentado”.BIOY: “Cuando uno descubre que tiene relación, que se refiere inteligentemente al libro, queda maravillado; pero como sistema de expresión es un fracaso. Realmente, Mastronardi escribe en un espléndido aislamiento”. BORGES: “En que no escribe. Está en su rincón y habla solo. O no habla solo: hace morisquetas”.

 

“La piedra en el corazón” de Luis Mateo Díez:

         

          “Una piedra del tamaño del corazón tiene que ser pesada, aunque ahora que me doy cuenta no sé qué tamaño tiene, unos dicen que es muy grande el de las niñas buenas, no sé si entonces será pequeño el de las niñas malas, tampoco sé si el de las princesas es distinto, ya me lo dirás mañana”*

*La página 123 solamente tiene tres párrafos, dejamos el central.

 

“Poesía (1980-2005)” de Luis García Montero:

 

SI yo te comentase que la vida es mentira,

háblame del amor o de tu cuerpo,

de la noche contigo.

 

Y recuérdame luego

los días que son días porque alguien me ama

o acaso

porque tú me prefieres.*

 

*Página 123 completa.




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31/01/2007 00:14 Autor: devereyherrigardens. #. Hay 8 comentarios.

MEME DOS

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  Que la tarea no era ingenua lo habeis comprobado en el anterior post. Al hablar de nuestras lecturas, hablamos de nosotros mismos y, si tenemos una pizca de vanidad és inevitable (y humano) colgar lecturas exquisitas, unas gotas de poesía... despues de una sentida introducción.

 A mi también me hubiera gustado que me imagináseis como decía Quevedo:

Retirado a la paz de estos desiertos

con pocos pero doctos libros juntos,

vivo en conversación con los difuntos

y escucho con los ojos a los muertos.

 

  ...o alguien que, como  Ferlosio niño, al ver al Doncel de Siguenza, reconociera el ideal demacrado y erudito de su madurez. Vaya, que uno lee a salto de mata, se le escapa algún vivillo y alguna cagada aunque no sea lector de retrete.

  Dos que están en la mesita de noche son:

KAFKA EN LA OTRA ORILLA de Haruki Murakami cuya página 123 no dice nada fuera de contexto (podía haber hecho trampa y poner la 121 ).

LA VOZ MALIGNA  de Vernon Lee : "Tocó algunos acordes y cantó. Sí, estaba seguro, ¡era la voz, esa voz que me perseguía desde hacía tanto tiempo! Reconocí al instante la calidad voluptuosa, delicada, de ese timbre extraño, exquisito, de una dulzura inconcebible, pero que no tenía la frescura de la juventud. La misma pasión velada por las lágrimas que me había trastornado aquella noche en la laguna y aquella otra noche en el Gran Canal cuando cantó la "Biondina", y aun haría sólo dos días, en la desierta Catedral de Padua. Pero supe algo que hasta entonces ignoraba: que esa voz era lo que más me importaba en el mundo."

 




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31/01/2007 22:19 Autor: devereyherrigardens. #. Hay 5 comentarios.


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