De Vere y Herri Gardens |
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Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2007.
El día había amanecido gris, como gris había sido el verano y el año entero; a través de la ventana con una luz gris del mismo color llegaba el continuo fragor de una banda de música que interpretaba Massenet, Scriabin y Berlioz, convirtiéndolos en una delgada capa de Chaikovski torturado sobre una rebanada de pan correoso, los acordes de los instrumentos estallaban y morían en el nebuloso espesor de la mañana, despeñándose luego en intensas oleadas tristes. H. empapado en sudor, como salido de la neblina de aquella luz de agosto, con la boca aún pastosa despertó a V. y le relata la terrible pesadilla que acaba de vivir. “Corría por un algodonal bajo el claro de luna huyendo de un grupo de blancas cabezas que me perseguían hambrientas de sangre y venganza; jadeando y casi ahogado, con los ojos chispeantes y el corazón desbocado, me sentía en la piel de Joe Christmas con su camisa blanca y sus piernas negras en movimiento dirigiéndose al almacén de algodón del villorrio, mientras pensaba lo que me iba a suceder. La siguiente imagen que recuerdo mientras agonizo es mi rostro levemente amoratado envuelto en un plástico transparente, ya no soy Joe Christmas, soy una joven cuya cara identifico rápidamente, Laura Palmer, el almacén de algodón se ha convertido en una serrería, el aire es más frío y la música armoniza con el nuevo paisaje donde tampoco hay palmeras salvajes.” Mientras H. volvía a tomar aire y bebía agua de la jarra que V. le había traído, éste le comentó “Vaya, todo un sueño lyncheano. Has pasado de Charles Lynch, tan frecuentemente recordado en la obra de Faulkner, a su tocayo David, de Yoknapatawpha a Twin Peaks. Un sabio inconsciente, al menos interesante….” Continuaron hablando sobre lo que de Faulkner podía haber en la obra de David Lynch, que era mucho más de lo que en principio habían pensado; su visión del mal, de la ley, su mirada desde los diferentes personajes separados por mundos distintos, su inquietante ironía, su narrativa no lineal, esa manera de mostrar lo que no está a la vista…. Acabaron escuchando una de las mejores bandas sonoras que se han creado para la televisión. Lo prometido es deuda Charles. Gracias a la inestimable ayuda del hijo y ahijado de los naúfragos jardineros podemos poner esta melodía que demuestra tu buena percepción. Hemos estado visitando el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga (CAC) –ya podéis imaginar cual es la broma- Hay una exposición de RON MUECK que consta sobre todo de una escultura –THE GIRL- que representa una recién nacida de cinco metros de larga; además hay maquetas y un video que parece destinado sobre todo a disuadir al público a intentar imitarlo, ya que muestra el trabajoso e interminable proceso artesano hasta conseguir que esté reproducido con absoluta fidelidad cada pelo, cada grano. Es muy curioso como te encuentras deseando proteger a una bebita del tamaño de una erala de ballena, perplejo ante lo desmesurado de la escala. Nos recordó un fragmento de la biografía de William Blake que hiciera Chesterton en la que se refiere a Flaxman, su maestro: “Como todo el mundo sabe, Flaxman, escultor y dibujante, fue fiel al más lúcido y frío clasicismo, incapaz de admitir en un cuadro moderno una sola línea que no pudiera hallarse también en un bajorrelieve griego. Incluso rechazó el acortamiento de líneas y la perspectiva como si tuvieran, -como de hecho tienen –algo de grotesco. Y bien mirado no hay nada más ridículo que el hecho de que nuestro propio padre parezca un pigmeo a una determinada distancia. La perspectiva es en verdad el elemento que genera la comicidad de las cosas.” Mueck comenzó la serie de esculturas que le han llevado a la fama precisamente con una de su padre muerto, inerme y desnudo, de escala menor que la real; su vista en el video, nos recordó la sensación que se tiene con frecuencia frente a un cadáver: que se ha reducido, que ha adoptado una esencia de muñeco. Dedicado a Enrique Linaza, que merecía mejor faena, pero esto es lo que hay. Añadimos al audio de las tres versiones que tenemos: El Adagio para orquesta de cuerdas, para cuarteto de cuerdas y el Agnus Dei para coro mixto Because women so delicate so mysterious Father said. Delicate equilibrium of periodical filth between two moons balanced. Moons he said full and yellow as harvest moons her hips thights. Outside outside of them allways but. Yellow. Feet soles with walking like. Then know that some man that all those mysterious and imperious concealed. With all that inside of shapes an outward suavity waiting for a touch to. Liquid putrefaction like drowned things floating like pale rubber flabily filled getting the odor of honeysuckle all mixed up. Porque las mujeres tan delicadas tan misteriosas dijo Padre. Delicado equilibrio de periódica impureza suspendido entre dos lunas. Lunas dijo llenas y amarillas como lunas de verano sus caderas sus muslos. Fuera fuera siempre de ellas pero. Amarillo. Plantas de los pies caminando como. Saber entonces que algún hombre que todos aquellos imperiosos misterios ocultos. Con todo ello en su interior conforman una suavidad externa que espera ser palpada. Líquida putrefacción de objetos ahogados que flotasen como pálido caucho a medio hinchar mezclándose con el olor de las madreselvas. ------------------------------------------------------------------------------------ Habían estado bebiendo mint-juleps en el mugriento tugurio toda la tarde, ahora sostenían precariamente los dos últimos apoyando las sillas contra la pared que amarilleaba con los últimos rayos del sol. Las impresiones de los últimos días, las lecturas de Faulkner, las notas que habían ido tomando, la idea del Sur que escritores como Tennese Williams o tantas películas habían ido dejando, todo se mezclaba. Cedía algo el calor, una brisa vagamente perfumada de madreselvas les recordó el Dos de Junio, que algunos han llamado el Quentin's Day por referencia al Bloomsday, el día, justo antes de morir en el que Quentin Compson hace su narración en El ruido y la Furia...."getting the odor of honeysuckle all mixed" el olor de la madreselva es para él, la noche de agosto en que Caddy perdió la virginidad, siempre el olor temido y deseado, mezclado de olor a fango y a putrefacción. Las cínicas y despreciativas ideas de su padre sobre las mujeres se mezclan con sus ideales caballerescos, su impotencia y sus deseos. Faulkner mezcla la descripción impresionista del habla y las costumbres con referencias literarias y ellos se dejan llevar por las insinuaciones...el recuerdo de unos escarceos infantiles descritos con gracía : "es como bailar sentados" --Its like dancing sitting down did you ever dance sitting down?- terminan con lo que además, parece una referencia a La Tierra baldía de Elliot..-Oh Oh Oh Oh Yo cogía así es decir has oido lo que he dicho he dicho, oh oh oh oh- , - O O O O Shakesperian rag- que es a su vez una cita de una canción que era popular en la época.... ¡Hey uncles!- La voz gutural de fuerte acento del encargado los zarandea, despiertan y la marea del rio ha humedecido la ropa y calado sus huesos... mientras caminan hacia la ranchera bajo la redonda luna de la cosecha les parece oir a Roskus despidiéndoles. Están en el aeropuerto, con la sensación de que han estado a punto de entrar en un lugar que, por alguna oscura razón, abrocha algo en sus vidas, tiene que ver con lo que son o con lo que podrían haber sido. La nostalgia se empieza a instalar en ellos aún antes de partir. H. Responde que es posible: - Uno busca en la prosa de Faulkner lo mismo que en la vida. Ya acomodados en el avión H. decía de Faulkner que era un clásico. El tema siempre daba lugar a comentarios y discusiones sobre la literatura clásica, la música clásica… El avión atravesaba en esos momentos New Orleáns, cosa que aprovechó H. para llevar la conversación al jazz. –En el jazz, si un recuerdo musical llega a ser clásico por el número de interpretaciones, se convierte en un estándar- decía mientras V. acomodaba la cabeza en el respaldo, signo inequívoco de que ya había escuchado todo esto en alguna otra ocasión, -Sí, sí, el jazz siempre ha propuesto el diálogo continuo y literal con la tradición en la que se basa- dice V. con los ojos cerrados, y sigue con voz adormilada –Como en todo arte que progrese, a veces hay que matar al padre, darle viagra al abuelo y emborracharse con el hermano mayor- H. sonríe –Eso es, aunque muy a menudo algunos matan al padre y solamente se ve rojo sangre y sesos esparcidos, aquello queda en un asesinato en toda regla-. V. se despereza –Sería algo similar a lo que en pintura se hace con las reinterpretaciones de las obras maestras, y ahí sí que hay sangre- H. intuye hacia donde quiere llevar V. la conversación, huele la sangre y dice un tono más alto -Siempre me gusta escuchar a los músicos de jazz tocar standars, uno ya sabe de donde parte, conoce la melodía, el resto es lo que solamente ese músico puede aportarle; a donde te lleve es otra cosa- Con esto parece dar por concluida la conversación pues se recuesta él también y cierra los ojos. Al cabo de unos minutos V. comienza a susurrar en voz baja “Every honeybee fills with jealousy, when they see you out with me!...” . H. ríe, - Eso es, es justo el estandar de este viaje, “Honeysuckle Rose” del gran Fats Waller, su título, su influencia ragtime, incluso el año de su primera grabación coincide con el año de edición de “The Sound and the Fury”, ahora solamente falta que en vez de recitarlo lo cantes, únete al increíble número de grandes artistas que han interpretado esta melodía- La azafata tiene que ir a rogarles que por favor no hagan tanto ruido. Juan Ramón pasó del cenobio a Zenobia Herri me ha dejado solo esta semana, así que escribo de cualquier manera A punto de comenzar el verano, en nuestra bella geografia las fiestas populares, llenas de arraigadas tradiciones aparecen por doquier. Esto es un recorte de un periódico provincial de hace unos días. El famoso “Minnie the Moocher” del gran Cab Calloway está plagado de referencias al mundo de la droga; no es de extrañar que fuera una de las canciones más populares en el Cotton Club de los primeros 30. Algunos la conocieron mucho más tarde por su aparición en la película de 1980 “The Blues Brothers”, otros la recordarían en “Cotton Club” de Coppola, pero fue Fleischer quien primero la incorporó a la pantalla, no sólo la melodía sino al propio Cab, inconfundible por su baile. En “A Night at the Opera” (1935), Groucho Marx (Otis Driftwood), dice: |