De Vere y Herri Gardens |
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Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2007.
APRENDE COMO ES LA DICHA Este año por aquí ha llovido lo suficiente para que se sienta el olor dulce de la hierba tierna y apunten los botones verdes de los espinos. Es señal de que pronto veremos los espinos blancos bullendo de abejas y sentiremos su acre aroma. Nunca son muy abundantes, no forman más que rodales, muchas veces protegidos en setos y ribazos, parecen restos de un ejercito en retirada: el antiguo bosque de hoja caduca. Hay pocas cosas que preparen más el cuerpo para la estación que viene que ver apuntar de sus troncos grises y rugosos los pequeños ramilletes de hojas, parecidas al perejil de verdes y frescas. Esa es la primera sensación que traen, la de los ciclos de la naturaleza: Verdor nuevo los espinos Cuántos ciclos florecidos Antes que la sombra caiga, Luis Cernuda Como quien espera el alba, esperamos la nueva estación; como en Amarcord las plumosas semillas de los álamos, presentimos la alegría por venir frente a sus flores. Nos falta para dar cuenta cumplida del encargo contar nuestra última lectura, la que estábamos haciendo en común, se trata del teatro de Shakespeare y la página 123 corresponde a una escena de Hammlet. –la puse en comentario-, pero la obra que leíamos era “King Lear”, la razón fue enganchar con una cita de otro libro “Avec Les Clochard De Paris, (Los náufragos)” de Patrick Declerck, un antropólogo que estudia y trabaja con los indigentes y que, curiosamente, es discípulo de Georges Devereaux, cuyo relato seguimos hace unos posts (Baubo). Es una bajada al infierno: “La mayoría de las veces los odio. Apestan, apestan a mugre, a tabaco y a alcohol malo. Apestan a odio, rencores y envidia. Se roban entre ellos, aterrorizan a los más débiles y a los impedidos. Acechan como ratas el sueño de los demás para quitarles sus miserias: botellas medio vacías, bolsas inmundas demencialmente llenas de trapos sucios y de periódicos rotos. También se matan. A veces violentamente, en la explosión de una conciencia alcoholizada o de manera muy deliberada, tras haber destilado durante mucho tiempo, pero mucho tiempo, resentimientos soterrados y pueriles. Violan a sus mujeres o las prostituyen por cuatro perras, por pastillas, cigarrillos o alcohol. Ellas no protestan, brujas que se ríen burlonamente con sonrisas desdentadas. Es imposible no odiarlos.” La narración continúa de forma semejante, pero la abyección de estas personas, tiene un contrapunto: “No sólo está –nada es sencillo- el odio. Escasos, preciosos, hay otros momentos. No de amor, no, sino de decencia. Los ingleses dicen decency. Una palabra que, en francés, carece de equivalente exacto. La decency es a la vez la modestia y el amable respeto de las conveniencias. Una especie de cortesía a la distancia adecuada y poco ruidosa. Un reconocimiento ligero, fugaz y recíproco, que corta tanto con los besos asfixiantes, como con la molesta e intrusiva familiaridad de las sudorosas fiestas populares. ................................................................................................................................. Decente, como cuando una enfermera, arrodillada, no puede impedir un movimiento de rechazo ante el olor de la llaga de la pierna gangrenada que descubre bajo un apósito mugriento, y el paciente, un horroroso mercenario tatuado y lleno de cicatrices, se retuerce de vergüenza y apuro. “lo siento mucho señora, lo siento....perdóneme”, de zurullo y maleducado que se encuentra por haber ofendido. Delicado incluso desde el fondo de su arroyo.” Shakespeare parece haber recorrido su camino cuando sus personajes abandonan nombre, honores, poder y posición para ser como: "Poor Tom; that eats the swimming frog, the toad, "Pobre Tom; que se alimenta de la rana nadadora, el sapo, el renacuajo, la salamanquesa y la salamandra; que en la furia de su corazón, cuando el mal espíritu le agita, come boñigas como ensalada; engulle ratas viejas y carroñas de perro, bebe las verdes ovas de las albercas; que le azotan de parroquia en parroquia, metido en cepos y encarcelado; que ha tenido tres vestidos para la espalda, seis camisas para el cuerpo, caballo para montar, y arma para llevar; pero los ratones y ratas, y bichos parecidos, hayan sido el alimento de Tom durante siete largos años. Guardaos de mi perseguidor. Paz, Smulkin." LOS MENDIGOS DE BEDLAM (II) I heard myself proclaim'd; He oído como me pregonaban; y he escapado de la caza gracias al hueco de un árbol. No hay refugio; ningún lugar en que la guardia no me busque. Mientras pueda escapar, me protegeré: y tengo decidido tomar la apariencia más baja y ruin que la miseria ha usado para acercar el hombre a la bestia: me tiznaré la cara con basura; cubriré mis lomos, enmarañaré en nudos el pelo; con este aspecto desnudo, desafiaré los vientos y las persecuciones del cielo. El país me da el ejemplo de los mendigos de Bedlam, quien, con roncas voces, se clavan en sus brazos desnudos, entumecidos e insensibles clavos, espinas, astillas de romero; y con este horrible aspecto, recorren las humildes granjas, las pobres y miserables aldeas, las tinadas y los molinos. Unas veces con maldiciones de lunáticos, otras con plegarias, fuerzan su caridad. ¡Pobre Turligod, pobre Tom! Esto es algo todavía. Ya no soy Edgar. Acto II Escena IV. Aparecen en escena los poderosos de la tierra. El Rey de Bretaña, sus hijas, duques, caballeros y, uno tras otro pierden nombre, cuarteles, honor y riqueza y se convierten en las heces de la sociedad: locos, vagabundos, mendigos, ciegos, ancianos desterrados; a Gloucester, se le manda a “ventear el camino a Dover” tras sacarle los ojos. La crueldad no tiene contención, los poderosos son abyectos y la estupidez reina. No hay términos medios, el poder y la miseria están frente a frente. LOS MENDIGOS DE BEDLAM (y III) fantastically dressed with wild flowers Alack, 'tis he: why, he was met even now Act IV, scene iv Es él, lo acabo de encontrar, tan loco como el atormentado mar; cantando a voz en grito;Coronado de hileras de palomilla, cizaña, cadillos, mastuerzo, ortigas y cicuta. Still through the hawthorn blows the cold wind: Act III, scene iv El frío viento soplando en el espino. Hemos llegado hasta el majuelo por la pura emoción que nos transmiten sus brotes primaverales, pero una vez aquí, nos vamos dando cuenta de todo lo que nos trae a la cabeza; si empezamos por los ciclos que, en épocas pasadas, aún parecían inmutables; seguimos por el melancólico recuerdo a los que hemos querido, que tantas veces nos ha evocado Machado Con los primeros lirios y las primeras rosas de las huertas, Las referencias no hacen sino comenzar: sentados a su sombra dejamos correr recuerdos e imágenes y se mezcla lo leído y lo vivido y es difícil distinguir de donde viene la emoción. Como fuimos niños ciudadanos, los primeros recuerdos son urbanos: del “tonto de las majoletas”, un pobre chico que vendía por las calles lo que recogía del campo y, según la estación llevaba manojos de espárragos trigueros, ajos porros o cestas de majoletas. El primer uso que le dimos debió ser el de hacer bastones con las varas largas y rectas de resistente y ligera madera (Crataegus viene de Krataios, que significa duro). Tal vez, como no hemos cuidado cabras en el monte ni, por necesidad hemos buscado refugio de la tormenta bajo sus ramas, tenga mucho de juego pastoril la sensación de amistad y protección que sentimos, muy cercana a la que expresa Milton "Every shepherd tells his tale O lo que leímos en Shakespeare: “Gives not the hawthorn bush a sweeter shade ¿No dan los espinos una sombra más dulce a los pastores que vigilan sus tontas ovejas que los doseles ricamente bordados a los reyes que temen las traiciones de sus súbditos? ‘Henry VI. Part 3’ En Irlanda, se le llama “the gentle bush” (bush –arbusto) a pesar de sus espinas y en el folklore tradicional se creía que los espinos estaban asociados a lo feerico, sobre todo si se encontraban junto a robles y fresnos. L’arbuste catholique et délicieux Pasan los días, las golondrinas ya están en nuestra tierra, pero los espinos siguen ocupando nuestros ocios isleños; parece que su presencia benévola y amistosa se resiste a abandonarnos. Es que siguen sugiriendo caminos o encrucijadas para perderse. Una de las sugerencias es la corona de espinas, un símbolo de la pasión; coronas de espino se colgaban para ahuyentar a los espíritus. En muchas culturas son frecuentes las asociaciones con el erotismo y la fertilidad. Todavía no hace mucho que en zonas rurales se tenía por eficaz preservador de la pureza de las doncellas y se ponían ramos en sus alcobas, pero también se asociaba con las buenas cosechas y se ponía en los establos para aumentar la producción de leche. En la literatura árabe clásica se consideraba afrodisíaco porque decían que su olor recordaba al de una mujer excitada. "Los años floridos Y después de Walt Whitman: O HYMEN! O hymenee! ¡Oh Hymen, oh Hymeneo! Terminamos con los espinos proustianos, floridos setos de fincas aristocráticas, domésticos y litúrgicos: “Lo encontré todo rumoroso del aroma de los espinos blancos. El seto formaba una especie de sucesión de capillas que desaparecían bajo la alfombra de sus flores, amontonadas hasta formar una especie de monumento; debajo el sol extendía en el suelo una cuadrícula de claridad, como si acabase de atravesar una vidriera; el aroma que derramaba, tan untuoso, tan circunscrito a su propia forma como si me hubiese encontrado ante el altar de la Virgen, y cada una de sus flores, no menos engalanada, sostenía con aire distraído su reluciente ramillete de estambres, finas y radiantes molduras de estilo flamígero como las que ern la iglesia calaban la balaustrada de la galería entre el coro y el trascoro o los bastidores de la vidriera y abrían su cándida carne de flor de fresa.” APHRODITE & THE EROTES Todos los que hemos comprador vinilos hemos tentado a la suerte, atraídos por su portada, comprando alguno de un músico desconocido. Así fue como conocimos a Pascal Comelade, el disco era “El primitivismo” con portada de Ceesepe. Desde aquel momento quedamos cautivos de su música. Lo que pretendemos en estos comentarios mini musicales de los viernes es dejar constancia de algunos de nuestros gustos, sin extendernos en explicaciones ni análisis musicales, dejando solamente un breve apunte y un tema musical (elegido éste también con criterios aleatorios); no nos gustaría hacer esto con Pascal Comelade, pero se nos antoja difícil el poder profundizar sobre su obra y su persona sin ser tediosos. Nace Pascal Comelade en Sant Feliu de les Forxetes (Francia). No acaba sus estudios y musicalmente es autodidacta. En 1974 llega a Barcelona, donde su padre desea que se matricule en el Liceo, no lo hace; vive en casa de Lluis Llac hasta 1978. Durante estos años conoce a músicos como Toti Soler, Ovidi Monitor, Victor Nubla etc.; graba sus primer disco “Fluence” (1975); comienza a autoproducirse vinilos y casetes, trabajando con un magnetófono y un sintetizador. Durante esta época su música tiende hacia la experimentación, la electrónica y el rock progresivo. El descubrimiento de la pieza “Music for Amplified Toy Pianos”, compuesta en 1960 por John Cage y un breve y casual encuentro con él, le hizo entrever el mundo de la Anarquía sonora, las posibilidades directas de otras instrumentaciones, de otras producciones de sonido; la función pseudolúdica de los instrumentos de juguete se irá al garete, desde ese momento los considerará instrumentos de música con todas las de la ley. De 1980 a 1985 vive en Montpellier y París, allí conoce a Jack Berrocal y Pierre Bastien, músico e inventor de máquinas musicales. Con ellos y la cantante Cathy Claret formará la Bel Canto Orquestra, que reúne a músicos y no músicos en conciertos, en los que los participantes, que varían de tres a una treintena, tocan instrumentos de juguete. De 1985 a 1990 vuelve a vivir en Barcelona. Abandona la electrónica. Empieza a hacer versiones de estándares paralelamente a sus propias composiciones. Cada vez se va notando más la influencia del folclore mediterráneo y catalán en sus obras. La Bel Canto Orquestra se centraliza ahora en Barcelona hasta 1996, siendo sus principales componentes Gat, Oriol Perucho, el poeta Casasses (el rey del triángulo), el danés Jacob Draminski y el americano Mark Cunningham. A partir de 1990 vive en Vernet les Bains, un pueblo de montaña pirenaico, desde donde ha seguido su carrera de músico de culto, muy a su pesar, aunque de un culto mayoritario; gente como Robert Wyatt o P.J. Harvey lo admiran y han grabado con él, Yann Tiersen desde su primer disco ha dejado claro que lo considera su gran referente, su famosa banda sonora para “Amelie” recuerda totalmente a la banda sonora de “Un samedi sur la terre”, una obra no de las mejores de Comelade. Durante toda su vida se ha mantenido alejado de los dictados de la industria musical y de su parafernalia mediática, sin manager y autoproduciéndose su música. Hablar de su discografía es entrar en un laberinto; discos editados en España, en Francia y en Japón, muchos de ellos con ediciones de 1000 o 500 copias. Si alguien quiere conocer más en detalle su obra discográfica le recomendamos este sitio. Hacer lo mismo con sus obras para cine, teatro, espectáculos de danza etc. nos agobia. Joseph Massot describía el mundo musical de Comelade como el encuentro de Erik Satie con Suicide, Nino Rota y la sombra de Alfred Jarry en el escenario de un teatrillo decorado por Paul Klee, nosotros le añadiríamos un toque de Kurt Weill. De su primera etapa ponemos dos temas como simple curiosidad, el primero es un tema del efímero grupo Fall of Saigon, el segundo (Chanson) pacería un homenaje minimal-minimalista a la obra “Jesus' Blood Never Failed Me Yet” de su amigo Gavin Bryars. Ya hemos comentado que sus versiones son numerosas, sus primeros discos contienen algunas y uno de ellos “Danses Et Chants de Syldavie” está dedicado exclusivamente a ellas. Por ellas pasan, los Rollings, los Clash, Jonathan Richman, Umberto Tozzi, Morricone, Faust, Kiko Veneno, una larga lista de temas fílmicos… Su disco “Haïkus de pianos” es uno de los grandes álbumes de Comelade, son pequeñas piezas en las que se reinterpreta o reintrerpreta versiones tocadas con piano de cola y piano de juguete. Probablemente los dos temas más conocidos de Comelade sean “September Song” cantado por Robert Wyatt y “Love too soon”, cantado por P.J. Harvey Fatigaban sus paseos vespertinos a la orilla del mar con quejas sobre su situación; la isla es bella pero solitaria y, aparte de los embotellados mensajes que mandan de vez en cuando, no hay otra comunicación con el mundo exterior. Tristemente, repasan su vida sabiendo que ya hay poco lugar para los cambios, se dicen: - estamos hechos como somos y que hay cosas que, si no han pasado, es muy probable que nunca pasarán. Su vida se les representa caracterizada por la negación: célibes ágrafos mejor que jardineros. Resignados ante las imposibilidades futuras, hoy les duelen especialmente las pasadas; echan de menos tantos recuerdos que no están, que serían dulces o melancólicos, apasionados o tortuosos, brillantes o culpables; pero siempre historias que acunarían, relatos que contarse; que nutrirían sus sueños tantas veces pesadamente funcionariales, sus ficciones. Se miran, y la imagen que les devuelve este su espejo es la de Bartleby frente al muro. ¿Quién es el chico de la armónica que está junto a Karen?- podría haberse preguntado algún asistente del Café Wha? en Febrero de 1961; ese sería un año crucial para ese chico, grabaría su primer disco; el otro acompañante de Karen es Fred Neil, quien también tuvo sus contratos discográficos y sus éxitos. Si Vila-Matas hubiera ampliado su magnifico libro sobre las personas que por una causa u otra dejaron de escribir o nunca escribieron al mundo de los músicos, Karen Dalton aparecería en sus páginas con todo merecimiento. Su trayectoria musical estuvo marcada por su negación a entrar en un estudio de grabación y sus reticencias a actuar en directo; afirmaba que en un mundo perfecto no se vería obligada a subir a un escenario. Al contrario que sus compañeros llegados como ella a aquel Greenwich Village, amalgama de vagabundos, almas marginales y niños ricos de principios de los 60, Karen no se dedicó a componer; no compuso un solo tema, pero hacía suyo todo lo que, con su voz dolorida y carente de todo virtuosismo, cantaba, apuntando directamente al corazón; su acercamiento a la música era más visceral e intuitivo que intelectual. Su primer disco fue una especie de encerrona, acudió a una grabación de su amigo Fred Neil, Nik Venet, el productor, que desde hacía tiempo estaba intentando conseguir que ella grabara un disco, la convenció para que hiciera una grabación para su colección utilizando algún tema de su amigo Neil y algún otro de su repertorio, en un solo día y una sola toma por tema se acabó “It's So Hard To Tell Who's Going To Love You The Best”, disco en el que hace que todos los temas dejen de pertenecer a sus autores. Dos años más tarde volvió al estudio para grabar un trabajo más “profesional”, los estilos de las canciones están más definidos y hay algún estándar más conocido; no volveremos a escuchar un “When a man loves a woman” tan diferente. Después, giras por EEUU, el olvido y su fin deambulando enferma por las calles de New York en la más absoluta indigencia. Falleció en 1993. “Sicilia, Camino de Santa Margherita Belice. “Julia en el auto leyéndome El gatopardo. Cuenta la visita del padre Pirrone a sus familiares de San Cono. Tribulaciones de un jesuita. La disputa por la herencia de un almendral, el honor de la hija preñada por el hijo del bando enemigo a salvarse por la lupara, la escopeta de caño recortado que usan los vengadores. El padre Pirrone soluciona el pleito cediendo su parte de la herencia. El almendral es una pobre tierra de árboles raquíticos. “Julia me lee un párrafo de Lampedusa: Todo estaba claro, el amor, la pasión no figuraba en estas cosas. Una cochinada que vengaba otra cochinada. “La roba”, explica Julia. En italiano quiere decir ropa, vestido, traje. La cosa, en lengua popular. Bienes, propiedades, lo que se tiene. Pero para los sicilianos tiene otra acepción particular. Es la posesión que nunca debe resignarse. Desde el miserable almendral de la familia del padre Pirrone hasta el feudo yermo o el palacio deshabitado, la roba significa, más allá de su valor, identidad. El engaño, la traición, el disparo de la lupara, todo es válido para proteger la roba de la codicia ajena. O adquirirla. Vlady Kociancich Amores sicilianos Leyendo este párrafo nos acordamos de una vieja y sobada doble cuartilla rayada a mano y escrita a plumilla que lleva generaciones rodando por la casa. La relación de la dote de una novia de un pueblo serrano de Castilla. Imaginamos su alegría, su incertidumbre y quizá su orgullo en medio de la austera sociedad rural de la época. Pensamos en herencias, lindes, discordias; tan similares; en vidas rotas, en sufrimientos y en alegrías. En la Villa de R…. de la S…..a 22 de Agosto de 1928, Reunidos por una parte Dª Gabina d. P. G., y D. Cipriano A. y D. Pascual O. todos mayores de edad y vecinos de esta Villa los que de un acuerdo dijeron que para evitar en su día cuestiones entre familias acordaron hacer la presente relacion de los bienes de la propiedad de citada Dª. Gabina, y ante los testigos D. Calixto M., y D. Doroteo P., y designados son los siguientes: Numero de orden Objetos Estados de los mismos 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 Los que manifestaron no tenia mas bienes que señalar, y si alguno por olvido quedaria sin incluir se dara cuenta en su dia y firman con los testigos presenciales hoy dia de la fecha, quedando los demas enseres de la casa a favor de D, Pascual O. Gabina d.P. Cipriano A. Doroteo P. Pascual O. El recuerdo de esta novia nos trae a J. Agustín Goytisolo, muerto tal día como hoy y que escribió: Hija mía es mejor vivir Para Teresa, porque es parte de su historia. BAUDELAIRE: “Usted no es más que el primero en la decrepitud de su propio arte” EL ESCANDALO DE “OLIMPIA” Un cuadro como ese podría “incitar a una sedición”: esos son los términos de un tal Jean Ravenel en L’Epoque. Y Jules Claretie, en L’Artiste: ¿Que es esa odalisca de vientre pálido, innoble modelo recogido de no sé donde y que representa a Olimpia?”. Un crítico que más tarde había de apoyar a Manet, Ernest Chesneau escribe en L’Constitutionnel: “Llega a provocar unas risas casi escandalosas que agolpan a los visitantes del Salón ante esa criatura ridícula...que él llama Olimpia”. La hija de Théophile Gautier, en L’entr’acte: “La Exposición tiene su bufón...Entre todos los artistas, hay un hombre que se pone a dar volteretas y a sacar la lengua...”. “Nunca hemos visto con nuestros ojos un espectáculo semejante y de un efecto más cínico: ‘Olimpia’, especie de gorila hembra...”, así se carcajea un tal Amédée Cataloube, en L’Grand Journal. En L’Pettit Journal Edmond About concluye: “¡Paz al señor Manet! El ridículo ha hecho justicia a sus cuadros”. El horror más profundo ha sido experimentado enfáticamente por un crítico investido de autoridad. Paul de Saint-Victor escribe en La Presse: “La muchedumbre se aprieta como en la morgue ante la manida ‘Olimpia’ del señor Manet. Un arte que ha caído tan bajo no merece que se lo repruebe. ‘No hablemos de ellos, mira y pasa de largo,’ dice Virgilio a Dante atravesando una de las profundidades del infierno. Tales son las invectivas que estallaron el día en que apareció una de nuestras actuales obras maestras. La actitud del poeta Théophile Gautier, al que Baudelaire estimaba entre todos , es digna de atención. Había aplaudido sonoramente las primeras tentativas de Manet. Sabemos que en 1830 en la batalla de Hernani, su chaleco rojo mostraba en él a uno de los más violentos detractores del conformismo burgués. Pero ¿y ante Olimpia? “Para muchos bastaría con pasar de largo y reír; eso es un error. El señor Manet no es un don nadie; tiene una escuela, admiradores, incluso fanáticos; su influencia llega más allá de lo que se piensa. El señor Manet tiene el honor de constituir un peligro. Ahora el peligro ha pasado. Olimpia no se explica desde ningún punto de vista, ni siquiera tomándola por lo que es, una miserable modelo tendida sobre una sábana. El tono de las carnes es sucio, el modelado nulo. Las sombras se indican mediante brochazos de betún más o menos largos. ¿Y que decir de la negra que lleva un ramo en un papel, y del gato negro que deja la marca de sus patas embarradas en el lecho? Estaríamos dispuestos a disculpar la fealdad, pero verdadera, estudiada, realzada por algún efecto espléndido de color. Aquí no hay nada, siento decirlo, más que la voluntad de atraer a cualquier precio la mirada.” Georges Bataille MANET Una tarde en casa de una amiga poniendo discos con la pandilla (15 años de minifaldas, camisas ajustadas,) sonó un tema agradable, con ideas y que apetecía volver a oír. Eran dos chicas que cantaban pop con sencillez y gracia, tan distinto de lo que compartía con el grupo –Rollings, Hendrix. Se convirtió en una costumbre: ¿Quieres el caramelo? –le preguntaba ella al rato de llegar a su casa. La miraba con un poco de verguenza y asentía con un encogimiento de hombros. -¡Venga, no disimules, que te encanta! –continuaba ella; al poco ya estaba girando el single en el picup. Aquellas voces las había escuchado de pasada en algunas series de TVE, no les hacía mucho caso, en realidad casi no veía la tele, pero aquellas voces habían dejado su huella y en aquel verano del 71 descubría que no era tan duro como creía, se emocionaba con pudor, pensando que tenían algo de infantil, de lo que estaba quedando atrás. Los años siguieron pasando, él permaneció fiel a esas voces y a su secreto. Todavía hoy se siente expuesto, frágil cuando alguna vez, lo ha contado; mientras hace punto de Vainica, Doble por supuesto. DE SOLISDAN A DON QUIJOTE DE LA MANCHA Soneto Maguer, señor Quijote, que sandeces Eran un grupo entrado en años, eruditos de distintas materias reunidos para hacer una enciclopedia, vidas dedicadas al conocimiento con pasión monacal, que viven en una vieja casa atendidos por un ama de llaves en un ambiente de serena tranquilidad y recogimiento. Por lo menos hasta que llega Bárbara Stanwick y lo pone todo patas arriba. Ball of Fire, la película de Howard Hawks, recreación cinematográfica de Blancanieves, es lo que más se puede parecer a nuestro fin de semana gastado en consultar diccionarios para evitar que nos tilden de perezosos el lunes. Pero ¡oh tristeza, ni apareció la cabaretera del flequillo (afortunadamente, tampoco los gansters) ni tampoco la inspiración; así que sólo os podemos ofrecer una pequeña diatriba entre filólogos recogida de la lectura del Quijote sobre la palabra follón y su etimología. El diccionario de la RAE dice: “del latín fuelle” 1 flojo, perezoso, negligente 2 vano, arrogante, cobarde y de ruín proceder y siguen varias acepciones.. Corominas arremete contra esta etimología y propone: Fellón, del catalán felló y este de felón del franco filló (verdugo) y del germano filljan (desollar, azotar). Sigue diciendo que en la época de Cervantes era ya un arcaismo y como tal lo usa con frecuencia en El Quijote convirtiéndolo en una de las palabras favoritas del caballero en el sentido de traidor y malandrín y continua prolijamente aportando ejemplos para desmontar la hipótesis del fuelle. Así pues que nada de hinchado y vano sino rastrero y desleal. De nada. Hace un tiempo, al leer en un blog compañero una escena de Romeo y Julieta de Shakespeare en la que están bellamente descritos los deseos y las angustias de los enamorados, utiliza el canto de dos pájaros, el ruiseñor (en inglés literalmente “el cantor de la noche”) y la alondra que se asocia con la mañana (odiada en ese caso); pensamos dejarnos llevar por esta sugerencia y ver si podíamos rastrear alguna alondra más por los campos que trillamos. La primera vino pronto: "Hark, hark! the lark at heaven's gate sings, Es de Cymbeline, una de las obras tardías de SHAKESPEARE, empieza con “la alondra canta en las puertas del cielo” y termina con: “sube mi dulce dama, sube, sube”. Por último un soneto: SONNET 29 When, in disgrace with fortune and men's eyes, I all alone beweep my outcast state And trouble deaf heaven with my bootless cries And look upon myself and curse my fate, Wishing me like to one more rich in hope, Featured like him, like him with friends possess'd, Desiring this man's art and that man's scope, With what I most enjoy contented least; Yet in these thoughts myself almost despising, Haply I think on thee, and then my state, Like to the lark at break of day arising From sullen earth, sings hymns at heaven's gate For thy sweet love remember'd such wealth brings That then I scorn to change my state with kings. Cuando está más hundido en su desgracia, piensa en ella, y su suerte, como la alondra al romper el día, de la oscura tierra se alza y canta su himno a las puertas del cielo. ALONDRA DE VERDAD Alondra de verdad, alondra mía, ¿Quien te nivela altísima y te instala En tu hamaca de música, ala y ala Múltiples, locas en la aurora fría? Tu ebria garganta canta, desafía, Charla liquido oro, abre una escala De jubiloso azul, tu Guatemala Desecha a borbotones de poesía. Flores de alta meseta, tus pestañas Se abren en torno, incólumes y extrañas, Nuevas a las avispas del sondeo. Hay gorjeadora de mortal estilo, Quémame en chispas de tu centelleo, Mi de verdad alondra, alondra en vilo. Gerardo Diego Que la alondra sea un pájaro pardo, de tamaño no mucho mayor que un gorrión, no ha evitado su recorrido entre los símbolos de nuestra cultura, tal vez que viva en campo abierto, en zonas trabajadas por el hombre, su costumbre de cantar mientras vuela –dice la leyenda que aunque sea perseguida por un halcón- tiene que ver con su aleteo por la literatura. Habíamos seguido el vuelo de la alondra por las páginas de Shakes peare, pero no fue hasta encontrar, hojeando “Una música constante” de el escritor anglo-indio Vikram Seth cuando enhebramos el post. Allí habla de un recuerdo del protagonista cuando, con nueve años escucha “The lark ascending” y el poema de George Meredith en el que se inspiró Vaugham Williams, y decide que tocará el violín, el instrumento que es capaz de producir estos sonidos.   |